Ver a tus hijos crecer es, con total seguridad, una de las experiencias más enriquecedoras y fascinantes de toda la vida. Con ellos crecemos nosotros. Pero también surgirán dudas —por ambas partes—, incluso enfrentamientos. No hay que temer a los momentos así; también aprenderemos de esto.

Eso fue lo que pensé, como un consuelo, cuando mi hijo Íñigo, de nueve años, pasó todo el verano pidiéndome un móvil. La mitad de sus amigos ya tenían smartphone. Y, aunque me parecía bastante irresponsable permitir acceder a niños de 4º de primaria a una ventana abierta de par en par a todo lo malo (y bueno) que existe en el mundo, no podía sino sentir dudas: ¿estaba siendo un padre “aburrido”, un rancio que retrasa el aprendizaje tecnológico de su hijo por una mezcla de sobreprotección y miedo irracional?

En esta travesía por el desierto di con varias alternativas y una que me convencía especialmente: un smartwatch, un wearable con espacio para tarjeta SIM (nanoSIM, para ser exactos) y la posibilidad de estar comunicado, hacer fotos, y vigilar los excesos de uso. Casualmente, a mi hijo le fascinan los relojes. No miento cuando digo que cumpleaños tras cumpleaños, junto a una pila invisible de juegos y juguetes, siempre pide otro reloj.

Este, llamado Xplora 3S, aglutinaba lo que ya gustaba a mi pequeño con lo que yo andaba buscando para no pecar de juez demasiado inflexible. Os cuento mi experiencia, porque tal vez sirva a otros padres y tal vez podamos entender que Internet no es un pozo lleno de peligros, una gymkana del terror, pero tampoco un prado limpio donde pasear a tus anchas. Necesitamos ciertas reglas, por el bien de todos.

Un par de antecedentes

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Los niños merecen ser niños. Esto no es un eslogan, sino una necesidad. Tanto nos preocupa ser padres modelo, tanto queremos tener a nuestros hijos como colegas, atendidos física y emocionalmente, que a veces caemos en facilitar algo que nos perjudicará a los dos. ¿De qué me sirve darle a un niño de 9 años un portátil con ‘Fortnite’ instalado y vía libre para jugar mil horas, sin restricciones? Y al menos cito un ejemplo con violencia cartoon, no hablemos de ‘Black Ops 4’.

Pues eso: lograré que se distraiga de todo lo demás, que deje de leer, de salir con sus amigos, jugará por ser el mejor y se frustrará cuando pierda, me reprochará cuando le dije que vaya apagando y acabará distanciado de todo lo verdaderamente importante: su ciclo escolar, su familia, sus otros juguetes. Y él ni siquiera se sentirá mejor, acaso cuando gane alguna partida.

En ‘Fortnite’, siguiendo con el ejemplo, existe la posibilidad de ganar más posibilidad de ganar más puntos de XP en ciertos periodos de gracia, siempre y cuando hayamos comprado el Pase de Batalla. También ganará más veces con mejores materiales. Pero me temo que la realidad es esta: la probabilidad estadística de victoria es mínima, porque siempre habrá alguien que juegue más horas y mejor.

Las experiencias diseñadas con un alto componente adictivo no son modelos ideales para niños en plena formación. Como ya leímos aquí, un menor de 8-10 años es un niño en pleno desarrollo de su personalidad, gustos y procesos que determinan quién será en un futuro.

Un día con el Xplora 3S, sin acceso a internet pero siempre conectado

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La primera toma de contacto con Xplora fue extraña. El peque esperaba un “reloj”, pero cuando el smartwatch comenzó a desplegar su potencia al incluir la tarjeta SIM —una prepago 4G de 9 euros con 250MB para navegar y la posibilidad de ir recargando cuando quiera—, quedó muy sorprendido : «esto está muy guay».

Acostumbrado a ver alguna serie en la tablet y jugar con la Nintendo Switch, pensé que no estaría muy sorprendido del nuevo aparato, pero la verdad es que la impresión fue bastante positiva. El escalón perfecto entre el móvil a pleno derecho y un simple reloj digital. La caja contiene unas instrucciones, un cable micro USB y el Xplora. Un reloj con puerto de carga USB, una batería de 500mA —que no cargamos ni una sola vez durante varios días de uso—.

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La forma de vincularnos a él es muy fácil: con la nanoSIM puesta en la parte trasera del reloj, descargamos la app oficial —disponible tanto en Android como iOS—, abrimos, concedemos permisos, nos creamos cuenta e iniciamos sesión, pulsamos activation y nos aparecerá un código QR con el que podemos vincular la app (en nuestro teléfono). Una vez sincronizada, el resto de la app es muy sencilla.

Dentro de ella podremos ver la cantidad de pasos que ha dado nuestro hijo, meter, borrar y editar nuevos contactos —hasta 50, para que pueda hablar con otros niños y cualquier número que hayamos establecido previamente— y varias funciones extra: podemos enviarles un toque (como aquellos zumbidos de Messenger que algunos recordarán), un mensaje, compartir fotos, emojis, etc.

Un triple GPS

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La primera función que quisimos probar, casi como diversión tonta, era la del aviso de salida del radio de seguridad. El método es simple: desde la app establecemos una safe zone. Si el chaval sale de ese radio, la app empieza a vibrar. Este es un radio realista, aunque lo podemos acotar y “estirar” hasta cubrir la casi totalidad de un barrio grande o un pueblo pequeño.

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En cuanto a la calidad del GPS, ya quisieran muchos smartphones contar con un rendimiento tan realista. El icono se actualiza en tiempo real con bastante precisión gracias a un análisis triple de datos: GPS de Google Maps, red WiFi y red móvil —mediante la nanoSIM—.

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Desde la pantalla a todo color de 1,3 pulgadas, completamente táctil, mi hijo pudo echar un ojo a las notificaciones que le mandaba. Le pedí que saliera de la zona segura y aprovechara para usar el botón SOS cuando saliera de la zona asignada. En todo momento podemos verlo desde la pantalla del móvil. Automáticamente recibí automáticamente un aviso vía app.

Está claro que los datos nunca van a ser 100% exactos y, aunque el margen de error en latitud/longitud es, en teoría de 50 metros, nosotros percibimos que la localización no fallaba en ningún momento. En cuanto a las zonas visitadas, en todo momento llevaremos un registro de localizaciones. Nosotros probamos dentro y fuera de nuestra ciudad, tanto en el casco histórico como en el Polígono Residencial.

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Nos hubiese encantado probarlo en una zona forestal, en plano campo —para medir el rendimiento del GPS en un ambiente menos urbano—, imitando alguna salida escolar por los montes de Toledo, pero sirvió para comprobar la utilidad de este botón en caso de urgencia.

De hecho, Dios no lo quiera, esta monitorización podría salvar al niño de más de una desgracia. No hablamos de un “objeto de control” para perseguir al peque como el Ojo de Sauron, ni un localizador para convictos inquietos, sino una alternativa para protegerlo. Se me antoja una solución para evitar más de un trauma en esos momentos cuando nuestro hijo sale corriendo y se nos pierda en pleno centro comercial o recinto ferial. O bueno, cuando en plena temporada playera, el pequeño se despista y nos pierde de vista.

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Algo que sí probamos largo rato fue su resistencia al agua, con grado de protección Waterproof IP67. No es temporada de piscina, y en Toledo no tenemos mar por más que lo pidamos a Papá Noel, así que le dije a Íñigo que se duchara con el reloj, sin preocupación. El resultado es el esperado: el XPLORA 3S sigue funcionando perfecto. Según su clasificación de seguridad, podría haberlo sumergido en la bañera durante largo rato, en la piscina o en el mar hasta un metro de profundidad y tampoco habría pasado nada.

Hablando con los compis

Casualmente, la hija de un amigo también es compañera de Íñigo y ella también tiene un XPLORA 3S. Ambos fueron juntos a fútbol y se llevan genial. Nos encontramos en plenas fiestas y quisimos aprovechar para probar el rendimiento del smartwatch en llamadas. Mi hijo me pidió añadir a Lara al listado de contactos y ahora están en contacto permanente.

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El reloj daba tono como si de un smartphone se tratase, la voz se escuchaba limpia y clara —nos llevamos una grata sorpresa: su altavoz es bastante potente—. Poco más se puede pedir. Y a quien no le guste el binomio rosa-azul, la solución es sencilla: una correa verde o naranja. El modelo Xplora 1 cuenta con varias opciones y todas son fácilmente intercambiables. El modelo 3S es aún más seguro porque evita posibles pellizcos con la correa.

Para esos niños que sueñan con reyertas de espías, que hablan al reloj como en los tiempos de Power Rangers, este Xplora es casi magia. Mi hijo está bastante grandote y ya controla la navegación entre menús, pero este Xplora es idóneo para niñas y niños de 5 o 6 años que necesitan un control parental y tampoco tienen edad de móvil.

De hecho, ojalá hubiésemos descubierto este gadget hace algunos años. Los Reyes Magos lo hubiesen convertido en el regalo ideal.

Reloj GPS Xplora 3S Kids Rosa


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Con Xplora tu hijo puede recibir y realizar llamadas de forma sencilla y segura. Sin acceso a Internet ni a Redes Sociales. Puedes autorizar los contactos desde nuestra app de Xplora y podrás saber dónde se encuentra tu hijo en cada momento.


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En Tecnología de tú a tú| Cómo proteger a tus niños hoy introduciéndolos a la tecnología de (su) mañana


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