El reloj es uno de los elementos tecnológicos que mejor hemos integrado en nuestras vidas. El tiempo marca el ritmo de nuestras actividades y nuestras relaciones y saber la hora es una de las primeras habilidades sociales que nos enseñan en la escuela. La tecnología de los relojes ha sido tradicionalmente refinada y exquisita. Primero mecánica, por supuesto, y ahora digital.

El hecho de que el reloj sea un objeto al que todos nos hemos acostumbrado, ha hecho que sea habitual la idea de añadir más funcionalidades a este elemento tan cotidiano. Incluso en los relojes mecánicos se añadían funcionalidades extra. Nosotros hemos probado durante unas semanas el smartwatch Fitbit Ionic, uno de los smartwatches más recientes del panorama de los wearables. El Fitbit Ionic es, además, un pionero en la convergencia entre los smartwatches “puros” compatibles con tiendas de apps, y los dispositivos cuantificadores de actividad.

La evolución de los wearables deportivos

En el segmento de los relojes, con la llegada de los modelos digitales la imaginación era el único límite para lo que se podía hacer con ellos. Los relojes con juegos, los que tenían calculadora o incluso agendas eran habituales en los años 80.

Un campo donde los relojes (y otros dispositivos) asumieron fácilmente y con éxito nuevas funciones es el del deporte. Llevar cuenta de los parámetros biológicos fundamentales y su evolución durante la práctica del ejercicio era un conocimiento útil para los deportistas. Así, llegaron los medidores de pulso cardiaco, que empleaban una combinación de cinta en el pecho para detectar el ritmo cardíaco, junto con un reloj capaz de mostrar las pulsaciones y estadísticas tales como el pulso máximo, mínimo, medio, zonas de intervalos, tiempo de recuperación, etcétera.

El siguiente paso fue el de integrar el GPS como otro elemento para la captación de datos de posicionamiento, o el altímetro, de modo que era posible saber la distancia recorrida, la velocidad media, máxima o dónde se registraron los momentos de máxima intensidad. La conexión con el ordenador, la integración de accesorios como los medidores de la cadencia de pedaleo en ciclismo o la potencia de la pedalada fueron otros elementos añadidos.

Fitbit Ionic

Estos relojes evolucionaron hacia dispositivos que eran básicamente ordenadores especializados en el análisis de la actividad deportiva. Pero paralelamente empezaron a surgir dispositivos cuantificadores capaces de medir otros parámetros más sencillos como el número de pasos caminados durante el día. En 2009 aparecía el Fitbit Classic, que medía pasos y sueño a través de un sensor de movimiento. Poco a poco se fueron añadiendo más sensores, hasta llegar al de pulso cardiaco mediante sistemas ópticos en la muñeca. Fitbit lo integró en el Charge HR en 2015. Y el GPS también en 2015.

La convergencia hacia el smartwatch “total”

Al mismo tiempo, los relojes deportivos empezaron a añadir también elementos cuantificadores propios de las pulseras y dispositivos medidores de actividad, como el sensor de pasos, sueño, o pulso a través de LEDs en la muñeca. Ya no solo se trata de registrar una actividad como una carrera o una salida en bicicleta. Se trata de medir la actividad las 24 horas del día, así como el sueño.

Fitbit Ionic

También paralelamente, los smartwatches empezaron a tener un notable protagonismo gracias a los sistemas operativos diseñados para ellos. Pebble fue una empresa pionera y después llegaron Google con sus Android Wear o Samsung con sus Samsung Gear sin olvidar a Apple y el iWatch. Lo que tuvo lugar fue un movimiento de convergencia desde múltiples direcciones hacia los smartwatches “totales”. Los smartwatches “puros”, añadieron la dimensión deportiva y cuantificadora. Los relojes deportivos añadieron la parte de cuantificación, las pulseras cuantificadoras de actividad añadieron la dimensión de relojes deportivos, y posteriormente, los relojes deportivos se convirtieron también en smartwatch, o al menos, en ello están.

Fitbit Ionic y Fitbit Versa

El Fitbit Ionic es el resultado de ese proceso de convergencia hacia el reloj “total” por parte de Fitbit. Para ello, Fitbit ha ido añadiendo elementos tecnológicos a su particular “Lego”de componentes tecnológicos para diseñar sus productos. Un lego con piezas como la cuantificación, el diseño, el registro de actividad deportiva, un sistema operativo, aplicaciones, conectividad y sensores. No en vano, en diciembre de 2016 Fitbit adquirió a la compañía de smartwatches Pebble, y como resultado, presentaría meses después su primer smartwatch: el Fitbit Ionic, seguido del Fitbit Versa hace unas semanas.

El Ionic y el Versa son relojes deportivos e inteligentes y dispositivos cuantificadores de actividad. Son compatibles con la instalación de apps, se puede cambiar el aspecto de la esfera, integran memoria para canciones y conectividad con auriculares. El Ionic tiene GPS integrado, mientras que el Versa no, lo cual es una de sus mayores diferencias. Además, son compatibles con sistemas de pago electrónico sin más que registrar nuestra tarjeta de crédito de alguno de los bancos compatibles con Fitbit (en España el Banco de Santander y Carrefour, a través de tarjetas Mastercard), para pagar con nuestro reloj en los TPVs compatibles con sistemas de pago contactless.

Fitbit Ionic

Detrás de la dimensión “Smart” de estos relojes está la tecnología de los ya desaparecidos smartwatches Pebble, integrada en la plataforma de cuantificación de actividad de Fitbit. Esta plataforma en la nube es la que recoge los datos capturados por los dispositivos cuantificadores, los filtra y los analiza para obtener como resultado la información sobre actividad, sueño, estado de forma física, pulsaciones o evolución del peso. Es una plataforma que, además de la parte de los datos, ofrece incentivos a través de la gamificación, premiando con insignias los distintos logros obtenidos por los usuarios, como plantas subidas, kilómetros recorridos o pasos andados.

La parte “Smart” permite añadir el uso de aplicaciones y la sincronización con el smartphone para recibir notificaciones, personalizar el reloj, interactuar con el móvil para, por ejemplo, hacer fotos desde el Fitbit, sincronizar música para escuchar desde el propio reloj o incluso pagar con el propio reloj.

Fitbit Ionic, mejora con el tiempo

El Fitibit Ionic, en el momento de su presentación hace unos meses, tenía un excelente hardware como punto de partida, pero el software y la parte “Smart” aún estaban a falta de una o dos actualizaciones para completar un reloj inteligente deportivo y cuantificador tan completo como el Ionic podía llegar a ser.

Esas actualizaciones llegaron al cabo de unos meses, y ahora, tras usar el Ionic con la versión más reciente del software, podemos decir que estamos ante uno de los mejores dispositivos del panorama tecnológico actual de wearables, tanto como smartwatch, como reloj deportivo y como dispositivo cuantificador.

El Ionic como dispositivo

El Fitbit Ionic es un dispositivo wearable cargado de diseño y buenos acabados. Es un reloj fabricado con materiales como el aluminio y con correas intercambiables con multitud de diseños y materiales. El metal del reloj es gris oscuro en el modelo que probamos, aunque hay también un color gris plateado y otro azul y naranja. La pantalla es cuadrada con protección Gorilla Glass 3 y táctil. Comprar un protector de pantalla para evitar accidentes serios en actividades donde estemos entre rocas o elementos metálicos no es mala idea, pero para un uso normal el Gorilla Glass es suficiente.

Tiene resistencia al agua hasta 50 metros. Se puede nadar con él, y de hecho tiene sensores para registrar actividades de natación. No tiene un grosor especialmente notable, pero aún así lleva tecnología en abundancia y una batería con una duración real de cuatro a cinco días sin usar el GPS. La autonomía se reduce a diez horas si se usa el GPS. Con música por Bluetooth también se limita la duración de la batería, aunque en el peor de los casos la carga del reloj se hace en cuestión de dos horas, y a poco que lo carguemos incluso con una powerbank tendremos para “tirar” el resto del día.

Fitbit Ionic

Cuenta con sensores como el óptico de pulso, acelerómetro de tres ejes, giroscopio, altímetro, medidor de luz, motor de vibración, WiFi, Bluetooth 4.09 LE o NFC. Tiene 4 GB de memoria donde se almacenan tanto los datos de actividad de una semana como la música. Y sincroniza tanto con ordenadores PC o Mac, como con Android e iOS.

Es un reloj que se lleva cómodamente, y se maneja tanto con la interfaz táctil como con los tres botones físicos que lleva en los laterales. La interfaz es intuitiva, con desplazamientos arriba y abajo y a los lados, así como con pulsaciones largas y cortas de los botones.

Es un reloj deportivo pero elegante, con un diseño entre retro y actual, que encaja en cualquier situación y actividad, con la posibilidad de cambiar las “esferas” e incluso crear las nuestras o personalizarlas a nuestro gusto. Además, se lleva muy confortablemente y durante estas semanas no lo hemos quitado más que en los momentos de carga. Se duerme bien, resiste las duchas, y se ve bien a plena luz de día gracias a sus 1.000 nits de brillo.

El Ionic como cuantificador y reloj deportivo

La parte cuantificadora es sencillamente excelente. Si hay una empresa  que sabe de cuantificación de actividad, esa es Fitbit. La combinación de los datos medidos por los sensores, junto a una plataforma cloud capaz de filtrar, limpiar y analizar esos datos, da como resultado una información sobre la actividad de los usuarios con un gran valor de cara a perfilar nuestra actividad física, el sueño y el estado de forma física e incluso de salud.

El peso, el registro de alimentos o la gamificación y la parte social, capaz de incentivarnos para ir un paso más allá en busca de una nueva insignia o un reconocimiento o un puesto por encima de un contendiente, son elementos de gran valor añadido. Como lo es el servicio Fitbit Coach para planificar entrenamientos y actividades.

Fitbit Ionic

El Ionic detecta automáticamente nuestra actividad, el reposo y el sueño, así como las pulsaciones. Pero podemos activar la medición de la actividad deportiva mientras corremos, pedaleamos, andamos, nadamos, entrenamos, hacemos pesas o corremos en cinta, entre otras actividades. En estos casos, se activará el GPS si estamos al aire libre, y el pulso se medirá cada segundo en vez de cada cinco. Las actividades se registran con los datos del GPS del dispositivo, aunque en los dispositivos que no lo integran, se puede usar el GPS del smartphone para registrar la ubicación.

La sincronización de datos se realza con el ordenador o el smartphone, para ir creando nuestro perfil de actividad y de progreso. La plataforma Fitbit ofrece índices que permiten identificar mejoría de nuestro estado de forma o un empeoramiento, por lo que podremos actuar en consecuencia.

Fitbit Ionic

No son datos que se puedan gestionar de un modo inmediato, eso sí. La visión global tras días o semanas de uso es la que nos da una idea acerca de nuestros progresos o retrocesos conseguidos a partir de hábitos o rutinas que hay que mantener en el tiempo, día tras día.

Además, los datos acumulados permiten identificar actividades o estados que se escapan de la rutina. Sin ir más lejos, en agosto de 2017 se ve un pico en los pasos, medidos con otro dispositivo Fitbit, coincidiendo con el Camino de Santiago.

Fitbit Ionic

El Ionic como smartwatch

La parte “Smart” es la que más ha costado afinar a Fitbit. Si bien la parte del dispositivo y la de reloj cuantificador y deportivo han estado desde el principio bien conseguidas, la “Smart” ha ido evolucionando a medida que llegaban actualizaciones al reloj.

Cuando hablamos de “Smart” hablamos de conectividad y posibilidad de ejecutar aplicaciones más allá de las funciones propias del sistema operativo. Para que un reloj sea “Smart”, precisa de un sistema operativo capaz de instalar aplicaciones desarrolladas por programadores. Para ello, Fitbit compró Pebble meses antes de presentar el Ionic, e integró en él las funcionalidades de cuantificación y registro de actividad deportiva, así como la lectura de los sensores del reloj.

Fitbit Ionic

También se añadieron funcionalidades de sincronización de notificaciones provenientes del smartphone o el ordenador, así como un sistema para almacenar y reproducir música, y tecnología para poder pagar con el propio reloj a través de un “ewallet” o cartera electrónica a través de NFC y protección contra accesos no deseados en caso de robo o pérdida.

Fitbit Ionic

Además, puso a disposición de los desarrolladores una serie de herramientas para programar aplicaciones adicionales. Al principio, apenas había aplicaciones, el sistema de pago era compatible con pocos bancos, la sincronización no era fluida y apenas había esferas para cambiarlas o personalizarlas. Pero hoy en día hay apps que extienden las posibilidades del reloj más allá de sus funciones básicas.

 

Fitbit Ionic

Son aplicaciones simples, pero de utilidad. Como el altímetro, el gestor  de mareas o fases de la Luna, hay juegos como 2048, calendarios y gestores de avisos de eventos, está Deezer para suscribirse a streaming de música a través de su servicio de suscripción, la calculadora, calculadoras de propinas, visores de fotos, etcétera.

Fitbit Ionic

Además, se puede personalizar en muchos casos la apariencia de las “esferas” para adecuarlas con precisión a nuestros gustos. Las funciones “smart” son un valor añadido para la parte cuantificadora y deportiva. Es decir, no recomendaría comprar el Ionic como reloj Smart con funciones deportivas. Pero sí que es un excelente reloj deportivo y cuantificador con una dimensión “Smart” muy avanzada y completa.

Fitbit Ionic

Para quién es y no es el Ionic

El Ionic es un smartwatch deportivo que encaja muy bien en las necesidades de una amplia audiencia con una relación con el deporte “normal” y  avanzada, pero no especializada. Para usuarios que buscan dispositivos específicos en una actividad concreta como el trekking, el ciclismo, o el running, compatibles con sensores de pulso mediante cinta o medidores de cadencia de pedaleo o de potencia, o con una robustez especialmente preparada para montaña, submarinismo o surf, hay relojes deportivos especializados.

Para un uso diario, habitual, en el que la cuantificación constante sea importante, así como una práctica deportiva regular, el Ionic es un producto muy bueno, bien conseguido y equilibrado. Es un dispositivo con el que podemos salir a correr sin nada más: llevamos la música en combinación con auriculares Bluetooth, GPS y hasta podemos pagar con el dispositivo si tenemos registrada una tarjeta de crédito Mastercard del Banco de Santander o de Carrefour.

Fitbit Ionic

El Fitbit Ionic, en suma, tras estar usándolo durante varias semanas, es un smartwatch todo terreno, con una autonomía real de varios días y capaz de registrar nuestra actividad de un modo integral y unificado. Es robusto, con la inteligencia suficiente como para permitirnos conocer que tenemos mensajes y notificaciones. En próximas versiones se podrá responder a estas notificaciones con mensajes rápidos, aunque de momento solo podemos leer las que nos llegan.

Las actualizaciones seguirán mejorando aspectos del reloj. Por ejemplo, se echa de menos que la sincronización de la música no se pueda hacer directamente desde el smartphone y necesitemos de un ordenador Windows o Mac para ello. Pero el potencial de mejora está ahí, y actualmente es un producto muy bien ideado y ejecutado, tanto en el apartado del hardware como en el del software y el de la plataforma cloud que analiza los datos.

Fotos | Fitbit y Manu Arenas

En Tecnología de Tú a Tú | Saca más partido a tu cuantificador Fitbit


Etiquetas: ,