«Papá, quiero un móvil. Anda, cómpramelo. Todos mis amigos ya tienen. Porfaaaaa». Seguro que a más de una y uno os suenan estas palabras, ¿verdad? Y tras ellas, como una letanía, la retahíla de objeciones y caras largas. Porque todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Y, por esto mismo, nos preocupa que un móvil se convierta en un adicción en sus manos.

Mi hijo comenzó 4º de Primaria durante este 2018. Cumplió 9 años hace un par de meses y un nuevo paradigma se cierne sobre los debates familiares. Donde antes se hablaba de cartas Pokémon o el dichoso spinner, ahora todas las conversaciones están copadas por una nueva realidad: el móvil.

Como usuario tecnológico tengo bien poco de neófito: los nacidos en los 80 hemos crecido con el VHS, vivido con el CD, el mp3 y ahora pagamos religiosamente nuestros servicios de streaming. Es decir, sabemos adaptarnos y sabemos que un smartphone es el núcleo de nuestra interacción diaria, tanto laboral como en ocio. Claro, somos adultos. ¿Cómo trasladamos esta cuestión a ellos?

Pensando con datos

¿Has oído hablar de Fortnite? Seguro que sí, es imposible ignorarlo. Aunque es un juego no recomendado para menores de 13 años, es habitual encontrar a chicos 9 y 10 años jugando tras el horario escolar. Es gratis, incluye chat de voz y es divertido. Pero incluye microtransacciones. Y su economía interna —como el modelo FUT del FIFA— pueden transformar una diversión boba en una tragaperras. Con más de 200 millones de usuarios registrados, Fortnite es esa nueva big thing ineludible.

Hace apenas unos meses, la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoció como problema mental el trastorno de jugar compulsivamente a los videojuegos. Donde más juega un niño es en un móvil. Y en España tenemos más líneas móviles que ciudadanos. El quinto país en términos de uso. Además, la edad de inicio es cada vez menor: más del 81% de los niños de 12 años disponen de uno, según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

En los 6 los 12 años se producen algunos de los cambios claves en la vida y educación de nuestros hijos: pasan de niños a adolescentes y, con ello, definen su personalidad. Y la adolescencia un periodo crítico para el desarrollo en las distintas formas de adicción. ¿Por qué?

Algunas partes del cerebro como los lóbulos frontales, responsables de funciones cognitivas como la toma de decisiones o el control del comportamiento, concentran su desarrollo en esta etapa. Es aquí donde se forma ese carácter que define a una persona más inmadura por considerarla más impulsiva. Y es en este momento donde debemos evitar que los excesos de uso se conviertan en rutinas. Sin un control tutelado existen mayores indicios de adicción.

Buscando alternativas

Pero tampoco podemos ignorar la realidad: el smartphone es una genial herramienta de diversión y comunicación. Y, en cierta medida, es injusto que los padres podamos ver series desde la cuenta de Netflix y privarle a algo pequeño de algo ídem. Existe, por suerte, un camino intermedio.

Porque, en realidad, ¿cuál es el elemento más tóxico de un móvil? En realidad se trata de algo abstracto: el miedo a lo desconocido, a que nuestros hijos interactúen con quien no queremos.

Un móvil permite mensajes entrantes de cualquier destinatario. Si no conocemos al remitente podemos bloquearlo, pero un niño sentirá curiosidad y seguramente acepte cualquier tipo de mensaje o llamada con tal de descubrir quién anda al otro lado. Hay soluciones, y los smartwatches de XPLORA son tajantes en eso: sólo permite llamadas de contactos registrados. En lo demás es como cualquier teléfono: con él se pueden grabar y enviar mensajes de voz, mandar emojis, hacer fotos y enviarlas por medio de mensajes.

¿De qué hablamos? De algo que a muchos padres les encenderá la bombilla: de un teléfono móvil sin la parte “mala” de un teléfono móvil. Así de simple.

Qué es XPLORA

¿Qué obtenemos en la parte técnica? Un wearable bastante preparado para el día a día, para jugar sin andar preocupado: bajo la apariencia de un reloj de correa intercambiable, en distintos colores, los peques podrán llevarlo a la piscina o a la ducha. Cuenta con resistencia al agua —nivel de protección IP67, es decir, sumergible hasta 1,5 metros—. También es compatible con tarjetas nanoSIM y redes 2G (frecuencia GSM 900/1800).

Para estar al tanto de dónde corretea nuestra hija o hijo, los smartwatch XPLORA utilizan GPS, WiFi y red móvil para una localización precisa. Gracias a esta telemetría y el botón SOS que incorpora, nuestro peque puede avisarnos de cualquier peligro y nosotros saber en todo momento dónde se encuentra.

Una alarma, por cierto, que sonará durante 5 segundos y que también sirve para localizar el gadget. Buena solución cuando se lo quitan y lo dejan tirado en algún columpio porque se han ido a jugar a otra parte.

Dicha alarma se puede apagar en remoto, para evitar “falsos positivos”. El control es muy sencillo: para controlarlo desde otro teléfono tendremos que descargar la app, disponible en Android e iOS, y ésta se vinculará al XPLORA mediante emparejamiento de red.

En la app podemos apuntar avisos en el calendario que aparecerán en la pantalla del XPLORA. ¿Hora de comer? Un mensajito y al segundo podrá verlo. Desde aquí tendremos la opción de crear “zonas seguras”, es decir, espacios delimitados para que el smartwatch nos avise cuando nuestro hijo salga de ellas. Y también tendremos, como si de Pokémon GO se tratase, una cronología de los lugares que ha visitado.

Educando en el presente

Hay razones para prohibir un smartphone a un menor: agravan la falta de autocontrol, están implicados en las alteraciones de sueño infantil, disminuyen la concentración en otras áreas (la alfabetización) y, según investigaciones de la Academia Americana de Pediatría, pueden afectar a todo el desarrollo cognitivo.

También es cierto que existen distintos “contratos” y pactos familiares para evitar el exceso de uso, inspirados en un acuerdo que Janell Burley Hofmann entregó a su hija de 12 años cuando le entregó su primer smartphone. Pero alternativas como la que plantea XPLORA es un buen escalón para entrar en el mundo tecnológico sin nadar hasta donde más cubre, una especie de piscina de bolas antes de navegar en el proceloso mar de los youtubers que dicen cualquier exabrupto sin pensar en el público que los ve y sigue como fieles.

 

Reloj GPS Xplora 3S Kids Rosa


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Con XPLORA tu hijo puede recibir y realizar llamadas de forma sencilla y segura. Sin acceso a Internet ni a Redes Sociales. Puedes autorizar los contactos desde nuestra app de XPLORA y podrás saber dónde se encuentra tu hijo en cada momento.


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