Hace casi dos décadas, cuando la generación de los 16 bits empezó a asomarse al mercado mundial, existía la tradición de que toda marca consolera debía tener una mascota, Nintendo tenía a Mario, Sega tuvo a Sonic, Nec tuvo a Bonk, etc.

Años después, esta cultura de las mascotas se fue extinguiendo, la llegada de Microsoft con Halo bajo el brazo no es considerable mascota, y la de Sony con algunos intentos por adoptar a Crash Bandicoot no fueron ni de lejos fenómenos tan carismáticos como los títulos plataformeros de los 90.

Hoy asistimos a la llegada de la reinvención de un clásico, de la reunión de todo lo que hizo de Mario Bros el mejor juego de plataformas de todos los tiempos a pesar de pertenecer a una consola de 8 bits como NES, en definitiva vemos como los viejos rockeros nunca mueren, Mario está de vuelta.

El argumento, como viene siendo habitual durante los últimos 20 años, se basa en el secuestro de la Princesa Peach. En este caso tendremos hasta cuatro héroes controlables y jugables simultáneamente en cada mundo de los recreados (típicos reinos frondosos, áridos, congelados, castillos y mazmorras).

El mando de la Wii también influirá en el juego con su sensor de movimiento que permite mover y balancear plataformas por ejemplo. La calidad gráfica queda plasmada en un entorno 2D de una manera magistral, con dibujos resultones, coloridos y llenos de vida en una mezcla que revive muchos recuerdos del mítico Mario World o los Yoshi’s Island.

Desde el 20 de Noviembre podemos disfrutar de esta maravilla en exclusiva en Wii, un juego que nos enseña que las tres dimensiones que mandaron al limbo el género de las plataformas no son la única salida en la generación actual de consolas, las plataformas han acabado siendo un género minoritario que Nintendo cuidad con mimo y cuentagotas, mientras que las desarrolladoras que hacen título para Microsoft y Sony parecen olvidarse en demasía de él. Un “must have” en toda regla, Super Mario Bros Wii.


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