Las críticas de Stephen King, el famoso escritor de relatos de terror, acerca de la prohibición de vender juegos violentos a menores de 18 años en el estado de Massachusetts ha reabierto del debate sobre la calificación de estos títulos para controlar su distrución.

Toda la polémica se ha creado en torno al megaviolento videojuego Manhunt 2 del que ya he hablado alguna vez. Stephen King considera que no es un asunto del gobierno decidir quién puede o no comprar un videojuego, sino que depende del control de los padres sobre el entretenimiento de sus hijos.

“Me pone enfermo cuando los políticos deciden hacer el papel de los padres. Los resultados normalmente son desastrosos. Además de antidemocráticos”, escribe King. El escritor opina que este tipo de juegos solamente reflejan la violencia que ya existe en la sociedad, no piensa que creen más violencia. Además afirma que si los menores de 18 años quieren de verdad comprarse el juego, a pesar de la ley que lo prohíba, conseguirán comprarlo.

“Los padre tienen que tener decisión para prohibir material que consideren poco apropiado… y luego explicarles por qué está prohibido”, indica.

Yo personalmente considero que es importante que los juegos tengan una calificación por edades para que los padres y los propios menores sepan qué títulos son más apropiados para ellos. Aunque estoy de acuerdo en que hay contenidos que no son aptos para todos los públicos, evidentemente exigir el DNI al comprar un videojuego no servirá para que los menores no lo consigan.


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