Aún se llamaba Nintendo Revolution cuando se filtraron los primeros conceptos de control de la que en un futuro sería Nintendo Wii. Mucha gente desconfió de la plataforma de Nintendo, apenás más potente que la extinta Gamecube, por ser netamente inferior a sus competidoras XBOX360, que ya estaba a la venta hace un año por aquel entonces, y a la inminente PS3.

Los grandes de la industría miraron con sorna a la pequeña consola de Nintendo, pensando que seguiría el curso de Sega con su Dreamcast, que la enterró de por vida como fabricante de hardware de entretenimiento casero. Tres años después, el tiempo, ese juez implacable que da y quita razones, dictamina que Nintendo copa el 50% de consolas de sobremesa.

Sus rivales, Microsoft y Sony han tardado esos mismos tres años en dar su brazo a torcer, y evidenciar pérdidas por no abarcar ese segmento de mercado de los juegos basados en la detección de movimientos. Mientras Wii ha perfeccionado con su Wii Motion Plus esa detección de movimientos y aceleraciones (el 12 de Junio a la venta), Microsoft ha anunciado Project Natal que se basa en la detección de movimientos por cámaras infrarrojas sin ningún mando de por medio y Sony ha hecho lo propio con su Playstation Motion Controller que es una combinación de ambos sitemas.

El Sony Playstation Motion Controller consiste en dos mandos cilíndricos, uno para cada mano, y una cámara frontal para complementar la detección de movimientos y profundidad. De esta manera combinan la detección que ya ostenta Wii con la futura implementada para XBOX360 mediante el uso de cámaras de alta precisión por infrarrojos.

En la feria del E3 celebrada a principios de esta semana se pudo comprobar que el modelo no está completado ni a nivel de prototipo, así lo hizo saber Sony manifestando que la versión final tendría muchas mejoras. Parece que Sony volverá a pecar de tardía, como ya hizo con el lanzamiento de su consola PS3, en la lucha por los jugadores casuales.


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