‘Destiny’ se convirtió por méritos propios en un clásico. Cuando apareció en 2014 venía arropado bajo el aura de un prestigioso estudio: Bungie eran nada menos que los creadores de la saga ‘Halo’. Pero ahora ‘Destiny’ ha vuelto y muchas cosas han cambiado. Excepto su fórmula: ciencia ficción directa y sencilla, mucho intercambio de armas, bailecitos y ese toque MMO recordándonos que el juego no acaba cuando termina su campaña, más bien al contrario.

Veamos dónde se esconden esos cambios clave, qué hace a este ‘Destiny 2’ distinto de su precuela. Porque no sólo estamos ante una fórmula ampliada, sino también refinada. Una donde vas a pasar muchas horas coleccionando engramas.

Un juego más equilibrado a nivel narrativo

Si algo podía achacársele a la primera entrega era esa complejidad narrativa donde nada parecía tener sentido. La torpe forma en la que nuestro ayudante, Ghost, nos narraba los acontecimientos —interpretado por el actor Peter Dinklage, Tyrion Lannister en Juego de Tronos— sólo provocaba confusión en algunos usuarios. Hasta se tuvieron que regrabar algunas partes.

La segunda entrega va directa al grano, muerde en hueso, no se anda con zarandajas: esto va de disparar y desplazarse a toda velocidad, así que eso es lo que enseña desde el primer instante de la campaña. Aunque eso no significa que la riqueza de razas se haya perdido. Al contrario: se nos relatarán matices nunca descubiertos sobre el Viajero, sobre las tres hijas del Rey Osmio, Los Caídos, la historia de Gahul y la historia de razas complejas como los Cabal o los Vex.

En este aspecto, ‘Destiny 2’ se comporta de forma mucho más inteligente, llevándonos desde la superficie hasta la más oscura profundidad, pero sin agobiarnos con nombres de civilizaciones antiguas que olvidaremos a los cinco minutos. Zavala, el héroe, nos protegerá durante los primeros compases del camino. El resto es cosa nuestra.

Un online más completo

Esta vez, el online se ha reforzado y se ha revestido de una competitividad más equilibrada. Contamos con asaltos cooperativos para tres jugadores, incursiones para seis jugadores (las famosas y temibles raids) y el tradicional multijugador competitivo de 4 contra 4. La forma de acceder a estas variables se mantiene igual que en la primera entrega.

Pero lo más interesante lo depara el Modo Survival. Se trata de un modo de juego que limita el número de reapariciones, sólo 8 por asalto, así que si jugamos de forma muy arriesgada perjudicaremos a todo el equipo, lo que fomenta la colaboración y la comunicación entre usuarios.

Las recompensas también han sido revisadas. El modelo es idéntico que en ‘Destiny’: piezas de colores llamadas engramas que guardan mejoras en el armamento o la vestimenta. Pero en cambio sí nos encontraremos con más frecuencia las piezas adecuadas para nuestra clase. El sistema de color también se repite —blanco, verde, azul, púrpura y amarillo—, aunque ha sido equilibrado para mejorar nuestra fortuna.

Un árbol de habilidades más rico

Una de las mejores más notorias dentro de esta nueva entrega está relacionada con las subclases. Como usuarios podemos escoger entre tres clases: Cazador, pensado para un tipo de juego más sigiloso y distante, enfocado hacia los jugadores más ágiles; Titán, ideal para distancias cortas, con mucha vida y resistencia gracias a sus escudos, carne de primera línea; y Hechicero, la clase elegida por aquellos que prefieren hacer daño mágico y curar a sus compañeros.

Como decíamos, estas tres clases son nuestra primera toma de contacto con el tipo de personaje. Pero cada una después se divide en tres subclases que podemos ir desbloqueando en los siguientes niveles.

El cazador dispone de:

  • Jinete del arco, con la súper, ‘Vara de Arco’, una muerte acrobática que atraviesa a los enemigos con una vara de energía pura.
  • Pistolero, con la súper habilidad ‘Arma dorada’ —desintegra a los personajes con un único disparo certero—.
  • Acechador Nocturno, con la súper ‘Tiro en la sombra’, que provoca un vórtice que debilita a todos los enemigos alrededor.

El Titán cuenta con:

  • Centinela, con la súper ‘Escudo Centinela’, que protege durante un tiempo de cualquier ataque.
  • Asaltante, con una súper habilidad llamada ‘Puños del caos’ —unos puñetazos que arrasan vía cuerpo a cuerpo con cualquier enemigo a no ser que esté protegido con algún tipo de escudo—.
  • Quiebrasoles, con su habilidad especial ‘Martillo del Sol’, que puede barrer la zona de enemigos si la usas de forma inteligente.

El hechicero, finalmente, puede subdividirse en:

  • Empuñasoles, ideal para atacar con su ‘Alborada’, una espada que corta en dos a los enemigos.
  • Caminante del vacío, que puede lanzar como súper una ‘Bomba Nova’ y desintegrar a los enemigos que haya alrededor.
  • Invocatormentas, y su devastador ataque ‘Trance de tormenta’, que protege al jugador durante un tiempo, haciéndolo invulnerable de ataques pero letal contra los rivales.

Mejor rendimiento en PC

Es obvio que si tu plataforma de juego son las consolas, tanto PlayStation 4 como Xbox One, tendrás a tu disposición todos los modos de juego. Pero es en PC donde el equipo de Bungie ha puesto todo su compromiso, donde la calidad asciende exponencialmente. Mientras que el juego en consolas se mueve en unos estables 30 frames por segundo, en PC la tasa no baja de los 60fps.

Respecto al último parche y según las pruebas de expertos como PC Gamer, las mejoras de ‘Destiny 2’ en los PC’s actuales son bastante notorias, percibiendo incluso un ascenso del 35% usando una GTX 1080 TI a resolución 1440p y hasta un 41% de mejora en resolución a 4K. Una optimización que se mantendrá en el futuro ya que ‘Destiny 2’ puede acabar convirtiéndose en un eSport.

Una apuesta de largo

De hecho, este parece ser el destino final del juego de Bungie. Recursos no le faltan: una comunidad más o menos fiel que espera y una capacidad de crecimiento enorme. Es cuestión de tiempo que este MMO amplíe sus horizontes hasta los mapas tipo MOBA y las escaramuzas verticales se transformen en estrategias entre bosques ignotos y cuevas que sólo nuestra luz es capaz de iluminar.

Por lo pronto, un nuevo planeta, Mercurio, se ha abierto para la próxima expansión de contenido, La Maldición de Osiris. Ya nos encontramos con la primera raid, Leviathan, y con esta expansión se espera hacer crecer el juego y dilatar su vida útil.

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