Miles y miles de videojuegos en el mercado y todavía somos varios los que seguimos enganchados al ‘Solitario’ de Windows, el mayor pierde-tiempo en el ordenador del mundo. ¿Por qué? Quizá el secreto de la droga de este juego resida precisamente en su sencillez.

Según publica un redactor de Slate, aunque parezca trivial, sin sentido, una horrible manera de perder una bonita tarde… es indudable que este juego de cartas electrónico ha cambiado nuestra forma de vivir y trabajar. “El solitario impulsó la revolución de los ordenadores personales, auguró las tendencias monopolísticas de Microsoft, y cambió para siempre la cultura de oficina. Además también ha ayudado a la raza humana a sobrevivir a innumerables conferencias telefónicas y viajes en avión”.

Evidentemente este juego tuvo su empuje principal en la era pre-internet, cuando eran pocos los privilegiados que podían navegar libremente por la Red en la oficina o en casa. Lo más curioso del ‘Solitario’, es que en realidad no exige ninguna destreza especial, sino más bien suerte. Dependiendo de cómo salgan las cartas, podremos ganar antes o después, o incluso perder, pero el jugador sólo puede aportar velocidad.

Lejos de desaparecer, cada vez desarrollan versiones para casi cualquier dispositivo, como el iPod de Apple o los teléfonos móviles de nueva generación. El que no haya perdido horas de su preciado tiempo jugando a este simple juego de cartas, ‘que tire la primera piedra’.

“Si el Solitario no es el mejor juego de todos los tiempos, al menos se encuentra entre los dos mejores. Junto con el Buscaminas”.


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