Nintendo es, con bastante seguridad, una de las empresas más valientes de la industria de los videojuegos. Con cada nuevo producto presentan una nueva idea de cómo jugar.

Los usuarios tradicionales tienen interiorizada una serie de fórmulas, de convencionalismos, que Nintendo viene derribando con cada presentación. Levantaron del sofá al usuario con Wii, se lo llevaron a calle con Switch y ahora proponen una nueva revolución: darnos planchas de cartón para que ideemos nuestros propios juguetes.

En palabras de Shinya Takahashi, el cartón es el material que todos conocemos, con el que jugamos desde nuestra infancia, con el que fabricamos las primeras manualidades, ideal para el proceso de prueba y error. Porque los juguetes interactivos que propone la gran N pueden expandirse, repararse y convertirse en maquinaria lúdica para toda la familia.

Pero, ¿qué es exactamente Nintendo Labo?

Siguiendo la moda low cost del DIY (“háztelo tu mismo”, en siglas anglosajonas), y siguiendo una filosofía similar a las Cardboard de Google, Nintendo Labo es una herramienta que combina sencillos kits de construcción con la propia consola Nintendo Switch.

Las planchas de cartón pueden transformarse en un piano, un robot, una moto, o una caña de pescar. Con los joy-cons controlamos el juego y la pantalla de la Switch se encarga de emular el resto. Estos juguetes están especificados para todas las edades. Algunos, por su complejidad, requieren de la ayuda de un adulto, pero muchos de ellos pueden ser construidos enteramente por niños de 5-7 años.

La metodología para jugar sitúa la libertad en primer lugar, hasta el punto que Nintendo pone a disposición de los usuarios un Taller Toy-Con, una especie de punto de encuentro donde podemos subir y descargar ideas desarrolladas por otros usuarios. Los padres de Mario y Zelda ponen la tecnología y los niños la creatividad.

Para facultar esto, los distintos ToyCons se ayudan de la avanzada tecnología de Nintendo Switch. Cuando Ninty presentó sus joy-cons, nadie podía imaginar la cantidad de sensórica que escondían detrás. Al fin y al cabo son más pequeños que cualquier controller habitual.

Dentro de cada mando, bajo su chasis repleto de botones, se esconde conexión Bluetooth y un sensor NFC (conexión de campo cercano) para compatibilizar con los Amiibos, las famosas figuras de la marca. Esconde también un acelerómetro y un giroscopio. Un botón dedicado para compartir fotos en redes sociales y otro para vídeo. Un sensor háptico de alto rendimiento que es capaz de hacernos sentir “el interior” de los mandos mediante vibración.

Y, para rematar, una cámara infrarroja que detecta la forma, movimiento y distancia de los objetos.

Parece magia, pero es gracias a este hipervitaminado modelo como podremos crear nuestros juguetes con Labo. La mejor parte es que durante el proceso de ensamblaje y creación, Nintendo acerca el lenguaje y las herramientas del diseño y la robótica, de forma sencilla, para que los niños entiendan los mecanismos básicos de la circuitería, de la mecánica y de los principios físicos. Algo así como un taller educativo desde casa.

Una experiencia expansiva

¿Y cómo se traduce esto en juegos contantes y sonantes? Desde Nintendo han puesto la primera piedra creativa lanzando dos kits de juego. Ambos saldrán a la venta el 27 de abril aunque ya puedes reservarlos. Veámoslos con algo más de detenimiento, porque tienen miga.

Toy-Con 01: kit variado

Este primer pack variado, a la venta por 64,95 euros, presenta cinco juguetes con un montón de funcionalidades. En primer lugar tenemos un Piano Toy-Con de 13 teclas con las que podemos interpretar distintas melodías y grabarlas. Pero esta es sólo la cúspide del iceberg: podemos crear patrones rítmicos, cortar cartones con distintas formas de longitud de onda y acelerar o retrasar el tempo de las canciones con una batuta. Una forma de enseñar, jugando, los principios básicos del ritmo y la entonación.

El segundo juguete es una Moto Toy-Con. Desde ella controlamos el manillar para disputar distintas carreras como en una especie de Mario Kart. Pero es que además podemos crear y editar nuestros propios circuitos. Las posibilidades, como vemos en el vídeo, están en la mano (literal) del jugador.

La caña Toy-Con propone un juego de pesca lleno de secretos donde aprender los distintos nombres de la fauna marina en un acuario virtual. Por otro lado, la Casa Toy-Con es un simulador desde el que podemos controlar la grifería, iluminación, gravedad y distintos escenarios dentro de una casa virtual donde vive una criatura de debemos cuidar. Su estado de ánimo se complementa con los distintos minijuegos, como un juego de bolos o carreras de carretillas.

Por último, el antenauta Toy-Con es una especie de coche teledirigido. El pack incluye dos kits de construcción y con él podemos enfrentarlos a combate, descubrir secretos del escenario, y “educarlo” como si fuese un bicho buscando comida.

Toy-Con 02: kit de robot

El Toy-Con 2 está compuesto por el kit de robot y se compone de un traje-mochila para convertir al jugador en un robot gigante con el que podremos derribar objetivos y superar marcadores, además de jugar con él en primera persona mediante un visor también de cartón, como en un shooter. O en modo vehículo, como si estuviésemos ante un transformer viviente. Su precio rebajado es de 74,90€

En cualquier caso se trata de una traslación de nuestros movimientos al televisor, replicándolo a través de mecanismos sencillos. Como podemos ver en el vídeo, Nintendo tiene muy claro su enfoque y las posibilidades de su invento. Los joy-cons y la pantalla son el núcleo del control y nuestro cerebro —o el de nuestros pequeños— el núcleo creativo.

Se asume, en cualquier caso, que estas dos propuestas serán sólo una pequeña parte de una gran oferta que irá creciendo cuando los propios niños, padres y diseñadores, propongan y descubran nuevas posibilidades de juego.

En Tecnología de tú a tú|Conoce los secretos de las aplicaciones que triunfan entre los niños de 10 años


Etiquetas: