Lawrence Kutner y Cheryl Olson, de la Facultad de Medicina de Haravard, acaban de publicar “Grand Theft Childhood: The Surprising Truth About Violent Video Games and What Parents Can Do” (Grand Theft Childhood: La sorprendente verdad sobre los juegos violentos y lo que los padres pueden hacer).

Después de dos años analizando la actitud de más de 1.200 niños respecto a los videojuegos, los investigadores han concluido que “no hay ningún dato que apoye la tesis simplista de que los juegos causan violencia”. Por el contrario, consideran que es una actividad casi universal entre los niños y tiene un fuerte componente social.

Sin embargo, los datos recogidos muestran una relación entre los niños que jugaron a videojuegos calificados para más de 17 años y el comportamiento agresivo. El porcentaje de niños que se ha peleado al menos una vez el año pasado es superior entre aquellos han jugado a estos videojuegos que entre los que no, un 51% frente al 28% en los chicos y un 40% frente al 14% en las chicas. De hecho, los juegos para mayores de 17 años son enormemente populares entre las chicas. El segundo juego más utilizado por las chicas fue ‘Grand Theft Auto’, después de ‘The Sims’.

Según Kutner y Olson, es necesario hacer estudios más profundos porque los datos muestran una correlación entre los hechos, no necesariamente una causa. No está claro si los videojuegos activan la agresividad, o los niños agresivos prefieren este tipo de juegos, pero lo que sí está claro es que no les convierten en peligrosos asesinos sangrientos.


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