Hubo un tiempo en que Atari fue la reina de una generación de consolas, quizá la primera de todas, la auténtica originaria del mundo del cartucho. Un mundo en el que los videojuegos eran como el teletexto, a base de píxeles de tamaños descomunales y animaciones por segundo real.

Donde el sonido eran pitidos chirriantes a destiempo y términos como zoom o scroll eran de una era desconocida. Atari sacó algunas consolas como el Atari 2600, que realmente marcaron el inicio de todo lo que conocemos hoy día. Y su joystick de un único botón, lo más parecido a una recreativa, se hizo famoso y objeto de culto para generaciones futuras.

Ahora se ha relanzado para usarlo con los ordenadores actuales, con conexión USB y ese diseño intacto que tantas tardes de juego brindó a la generación de los 70-80. Larga vida a Atari.


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