Después de que la mítica pantalla de plasma haya perdido cancha en el mundo de los televisores, los cinéfilos de pro pueden dormir tranquilos sabiendo que los nuevos paneles OLED han recogido dignamente el testigo. Tras años de desarrollo (y unos cuantos retrasos) las pantallas de diodo orgánico de emisión de luz son por fin una realidad, brindando a los consumidores más exigentes contrastes de ensueño y un negro tan profundo se diría de una fosa abisal.

La principal característica de las pantallas OLED es que no incorporan un mecanismo de iluminación trasero o periférico como tiras LED para dar brillo a la pantalla. En lugar de ello, los televisores OLED utilizan una película de componentes orgánicos que reaccionan a la corriente eléctrica generando luz por sí mismos. Si ya has decidido dar el salto a esta tecnología, ahora te ayudamos a elegir entre uno de los tres televisores más punteros del momento.

La propia concepción de la tecnología OLED brinda ventajas muy significativas sobre la ya conocida y generalmente mucho más económica LCD LED. La principal de ellas es que son capaces de ofrecer el negro más absoluto, puesto que el panel puede apagar sus píxeles de forma individual. Esto redunda en un consumo relativamente contenido y una relación de contraste incomparable, superior incluso a la de las antiguos televisores con pantalla de plasma (que podían adolecer de cierta fosforescencia).

Los amantes del cine de terror ya sabrán que disfrutar de una película en una pantalla OLED es una experiencia única gracias a la viveza de los colores y el cuidado tratamiento de las tonalidades más oscuras.

Otra ventaja de los televisores OLED es que al prescindir de un sistema de iluminación trasero los fabricantes pueden ofrecer modelos extraordinariamente finos. La irrupción de esta tecnología ha hecho que los diseñadores pongan toda la carne en el asador con creaciones que hasta hace poco parecían imposibles, tanto por grosor como por la creatividad de sus formas. El televisor se eleva así a la categoría de objeto de decoración.

Debido en parte a la dificultad que entraña la producción de sus sofisticados paneles, estos televisores de altísima calidad de imagen están clasificados en la parte más alta del segmento. Sus elevadas prestaciones, cómo no, se ven acompañadas por unos precios significativos que hacen necesario conocer mejor la oferta disponible para escoger el modelo más adecuado a nuestras necesidades. LG, Loewe y Sony son tres de las marcas más reputadas de este segmento, y todas ellas tienen modelos insignia basados en la tecnología OLED diseñados para cautivar.

 

LG Signature W: máxima calidad en el menor grosor

Aunque son varias las compañías que fabrican televisores OLED, todas ellas lo hacen utilizando los paneles de LG. La firma surcoreana es el principal productor de paneles OLED de gran formato y la compañía que más ha apostado por esta tecnología, algo que es evidente al contemplar de cerca este imponente modelo de 65 pulgadas con resolución 4K englobado en la gama Signature. ¿Es una tele o es un cuadro? Esta es la sensación que LG busca despertar con el Signature W.

De diseño minimalista, el Signature W monta su delgadísimo panel orgánico (¡solo 2,57 milímetros!) no sobre una peana, sino sobre unos ajustes magnéticos que permiten colgar el televisor como si se tratara de un cuadro. Todo el sistema de procesamiento se encuentra alojado en una base que también alberga una barra de sonido de 60 vatios firmada Harman Kardon. Viniendo de LG, podría decirse que en cierto modo este modelo es la vara de medir cualquier otro televisor OLED.Bellamente diseñado, este modelo quiere demostrar que es mucho más que una cara bonita con su capacidad para mostrar casi todo el espacio de color DCI-P3 y brindando soporte para las principales formas de HDR, incluyendo HDR10, HLG, Technicolor y Dolby Vision. Por si esto fuera poco, proporciona un 15% más de brillo que los televisores OLED de anterior generación. Se trata de un modelo técnicamente intachable que incorpora además la última versión de la plataforma Smart TV de LG, basada en el sistema operativo WebOS 3 y caracterizada por su extraordinaria facilidad de uso.

 

Sony A1, belleza y originalidad

Al final hasta Sony ha terminado doblegándose a la tecnología OLED. Tras años defendiendo las virtudes de sus excelentes televisores LCD LED, la firma japonesa ha renovado la parte alta de su catálogo con la introducción del KD-65A1 (también conocido como Sony A1), que pasa por ser uno de los televisores más elegantes e impactantes del mercado.

Su extraordinariamente delgado panel 4K de 65 pulgadas no se instala sobre una peana o una base convencional. En lugar de ello, Sony ha dado rienda suelta a sus diseñadores con el lanzamiento de un televisor que convierte su propia pantalla en el altavoz. Como suena.

Al parecer la compañía nipona estaba insatisfecha con el rendimiento acústico de los televisores más grandes y finos del mercado, por lo que ha creado un sistema de sonido exclusivo que combina dos actuadores que hacen vibrar propia pantalla con un altavoz en el pie que sirve de apoyo.

El resultado es un sonido más espaciado y definido, pero también un televisor que no puede ser montado en la pared y que requiere de cierto espacio para facilitar su instalación. Esto es algo que hay que tener muy presente. En cierto punto el KD-65A1 es tanto un televisor de gama alta como un objeto de decoración y es obvio que los diseñadores de Sony han querido que sus propietarios le den un elevado protagonismo en el salón.

Visualmente el KD-65A1 brinda los últimos avances, incluyendo soporte para las tecnologías HDR10 y Dolby Vision, además del ya reconocido procesamiento de imagen de Sony. La plataforma Smart TV está basada en Android TV, lo que significa que tiene acceso a una amplísima cantidad de aplicaciones.

 

Loewe Bild 7, elegancia y excelencia acústica

Loewe es desde hace décadas una de las firmas más reputadas de la industria, además de uno de los poquísimos fabricantes europeos en activo. La firma germana todavía fabrica sus televisores en Kronach, Baviera, prestando especial atención tanto a su elegante diseño (que forma parte intrínseca de los valores de la marca) como a la elevada calidad de sonido que distingue a sus productos de los de la competencia.

El Bild 7.65 es posiblemente uno de los televisores estéticamente más cuidados del mercado. Su pantalla 4K de 65 pulgadas se monta sobre una peana motorizada con su propia canaleta para ocultar los cables, permitiendo situar el televisor en cualquier lugar de la estancia además de montado sobre la pared o encima de un mueble. Esta base giratoria se mueve utilizando el mando a distancia y puede programarse para limitar el radio giro y evitar así golpear cualquier objeto que pueda tener cerca.

A nivel visual el televisor de Loewe es lógicamente brillante, ofreciendo como sus rivales soporte para los principales formatos HDR y una elevada calidad de imagen, pero la firma alemana ha mimado de forma especial el apartado sonoro con una barra de sonido de 120 W que se despliega al encender el televisor y proporciona una calidad de sonido sumamente elevada. Tanto es así que Loewe incorpora la aplicación Tidal en su plataforma Smart TV, ofreciendo acceso a este servicio de streaming de alta fidelidad que rivaliza con Spotify.

Elegante como pocos, el Bild 7.65 se trata de la opción más adecuada para los consumidores que quieren hacer de su televisor una pieza de decoración, pero también para aquellos que no quieran llenar la estancia de altavoces para disfrutar de un sonido de alta calidad. Es la opción ideal para los melómanos, pero también para aquellos que quieran convertir su televisor en objeto de conversación. Y tal vez de envidia, por qué no decirlo.


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