Fue sin duda una de las estrellas del CES de las Vegas y no es para menos. La pantalla de Panasonic es francamente espectacular y bien merece otorgar más detalles sobre la misma. Más cercana a otra generación futura de imagen que a la actual, es todo un alarde de poderío por parte del fabricante nipón.

Entre sus características destacan su resolución de 4096×2160 pixeles, doblando la resolución Full HD actual sin pestañear, en un tamaño de 3’5×2 metros en formato panorámico 16:9 (menos mal que no hicieron 21:9 como Philips porque hubiese necesitado medio pabellón de expositor).

La pantalla hace uso de unos paneles de plasma interconectados que dan lugar a esas dimensiones, es decir no es una sola pieza la pantalla internamente. El sistema de visión 3D que incorpora se basa en el muestreo alterno de imágenes optimizadas para cada ojo, mostrando de esa manera una imagen que junto a unas gafas polarizadas consigue el efecto 3D desea en todo el esplendor de sus 152 pulgadas.

Para ello hace uso de una tasa de refresco de 200Hz. Aunque la tecnología 3D aún no se ha decantado por el sistema de gafas polarizadas o el que promueve Philips de forma autónoma sin accesorios adicionales, la guerra ya está declarada por el nuevo monopolio de estandarización.

Es otro signo más de que la carrera que se ha abierto en el mundo de la alta definición no ha hecho más que empezar, a pesar de los esfuerzos por la estandarización es evidente que los videojuegos están impulsando mucho este sector, demandando cada vez más resolución.

Habrá que ver si la próxima generación de consolas ya supera el Full HD como resolución posible. Mientras tanto Panasonic coquetea con las 3D en su flamante pantalla.


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