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Para muchos, lejos quedan los años de facultad y correr por los pasillos. Para otros son hoy y ahora. En cualquier caso, la libreta de apuntes tradicional ha pasado a ser historia. Aquello de amontonar bics en un estuche, grapar páginas o pegar pósits en cualquier parte ha quedado en el pasado. Todo, absolutamente todo, puedes hacerlo con un convertible. Sigue leyendo si no lo crees.

Elige tu lápiz electrónico ideal

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Antes de seguir adelante, unos datos: si quieres tomar apuntes rápido, escribir buenos esquemas o tener un control de tus tareas, necesitas un pen a la altura. Los convertibles y equipos 2 en 1 permiten tanto escribir desde el teclado como desde el pen. Esta particularidad los hace especialmente versátiles. Pero hay que conocer a fondo sus secretos.

Por ejemplo, la batería. Para cambiar la pila AAAA del pen de los Surface debes sujetar el eje y girar en el sentido contrario a las agujas del reloj. Una vez hayas desplazado la parte superior, aparecerá un pequeño hueco, como una pestaña dorada, que deberás deslizar para cambiar la pila. El pen normalmente se empareja de manera automática, pero si el LED no se enciende es posible que la pila esté colocada al revés. También puedes forzar el emparejamiento pulsando los dos botones laterales a la vez.

De esos dos botones, el inferior actúa como el click derecho de un ratón normal y el superior cumple la función de borrador. Si queremos que borre una superficie mayor sólo tenemos que acceder a las opciones del stylus —desde la siguiente ruta: Configuración > Dispositivos > Lápiz y Windows Ink— y podremos aumentar la sensibilidad. Para aumentar el grosor del puntero, la ruta es la siguiente: Configuración > Sistema > Pantalla.

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Tomar una captura y escribir sobre ella es tan sencillo como hacer doble click sobre el botón superior del pen —o con el comando “Windows + Shift + S”—. Esta captura se guardará en OneNote, que se abrirá automáticamente a no ser que le asignemos otra app, como Sketchbook. Una vez la abras, puedes dibujar encima o subrayar como si estuvieses delante de un libro analógico: garabatos, caricaturas, apuntes al margen, lo que sea.

Imagina que, por ejemplo, tienes que improvisar una gráfica que estás viendo en la pizarra, pero el trazo que usas es demasiado rígido. La mayoría de convertibles actuales poseen 1.024 niveles de sensibilidad a la presión, así que puedes ajustarlo a capricho.

OneNote: todo lo que vas a necesitar a partir de ahora

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OneNote es tu cuaderno de apuntes definitivo, y uno sólo como herramienta de escritura. Imagina que quieres hacer un viaje exprés para documentarte sobre un museo, y que a ese viaje vais cuatro compañeros de clase. Si los tienes agregados en tu agenda, es tan fácil como crear una nueva tarea y añadirlos. Esto sirve para actas de reuniones entre vecinos, para programar los turnos de un cuadrante laboral, o para planificar un tour de vacaciones.

OneNote reconoce tu escritura manual y tu forma de concatenar las palabras. Una vez el texto se convierta a digital, podrás remarcarlo, poner negritas o cursivas desde el editor, lo que quieras. Manteniendo pulsado el bloque de texto, podemos coger un fragmento y exportarlo o hacer una captura encima, por si llevamos prisa. Y, si no te apetece dibujar, siempre puedes teclear o escribir con el dedo.

Es más, con aplicaciones externas como Clipper u Office Lens se pueden leer imágenes tomadas de pizarras o tickets y convertirlas en archivos Word o PDF, incluso exportar la información resultante a OneNote. Así que no sólo tenemos una libreta inteligente, sino también un escáner.

Por otro lado, podemos compartir los perfiles que creamos —mediante la ruta: tabla de contenidos > copiar enlace a la página > después cogemos ese enlace y lo pegamos en la sección de la pestaña que queramos—. Supongamos que estamos haciendo un trabajo entre cuatro compañeros. Si creamos una plantilla con tablas, viñetas, un estilo y jerarquía de fuentes concreto, sólo tenemos que guardarlo dentro de la aplicación y exportarlo, para que el resto de usuarios tengan el mismo formato.

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Al salir de clase

Bien, ya tenemos los conceptos básicos de uso del pen y de OneNote, pero aún debemos profundizar más. No todos los pen cumplen las mismas funciones. En este punto hay que recordar que los oficiales cuentan con más opciones. Aunque tampoco debería preocuparnos: la mayoría de convertibles lo incluyen en su packing.

Todas esas imágenes que hemos ido guardando sin orden ni concierto pueden ser clasificadas gracias a etiquetas. En primer lugar debemos crear un sumario de etiquetas, incluso podemos añadirles iconos (una exclamación, interrogación, etc). Una vez dentro de OneNote pulsamos sobre la pestaña “Home”, después en“buscar tags” y, agregamos la nota sobre la etiqueta que queramos —deberes para mañana, correos urgente, notas para la cena—.

Otra función poco conocida, ideal para estudiantes, es la de la calculadora. Si creamos una ecuación o una fórmula básica, con poner el símbolo de igual y pulsar barra espaciadora nos dará el resultado. En OneNote podemos hasta grabar fragmentos de audio, siempre que nuestro convertible disponga de micrófono. Es tan fácil como ir a la pestaña “insertar > grabar audio”. OneNote empezará a grabar y aparecerá el correspondiente cuadro de archivo creado. Una vez lo tengamos lo podemos exportar a dónde queramos, incluso adjuntar en un correo en un único paso.

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La mejor parte de todo esto es que se puede hacer transcripción de audio, ideal para entrevistas o conferencias. Lo que tenemos que hacer en este particular es darle a la pestaña “archivo” e ir a opciones con el click derecho. Una vez dentro del menú contextual pulsamos la opción “Audio & Vídeo”. Desde ahí podremos archivar un cuadro de diálogo para reconocer las palabras de los archivos de audio.

Con lo agotadores que son los horarios universitarios, este tipo de herramientas se convierten en imprescindibles para el día a día. Y no sólo para estudiantes: para hacer inventario de estocaje en un almacén, llevar un control de los turnos en un hospital o hasta como agenda interactiva tener un control de pagos y gastos, convertibles como Surface Pro o Yoga 510 han entendido lo que necesita un usuario en estos tiempos: practicidad, agilidad  y usabilidad.