Decidir que tarjeta de memoria comprar para la cámara de fotos no es simplemente saber el tipo, ir a la tienda y adquirir una de la máxima capacidad posible. No. Es necesario conocer qué ofrece cada formato, la importancia del tamaño, así como la velocidad y algunos extras que pueden incluir.

Si estáis pensando en comprar una nueva tarjeta de memoria a continuación os mostramos todo lo que debéis conocer sobre las tarjetas de memoria para la cámara.

El formato de memoria

Existen diferentes formatos o tipos de memoria. Tenemos las tarjetas Compact Flash, Secure Digital (SD), Micro SD, Mini SD, Memory Sticks Pro Duo,… Cada una con sus propias ventajas e inconvenientes.

Claro que nuestra cámara no puede hacer uso de todas. Cada fabricante apuesta por un tipo, siendo actualmente el formato SD el más extendido. Por tanto, lo primero es consultar la documentación de nuestra cámara y ver qué tipo de tarjeta de memoria utiliza.

En algunos casos puede que incluso nos de opción de hacer uso de dos modelos. En esos casos ya veremos más adelante cual escoger.

Capacidad de almacenamiento

Elegir la capacidad de almacenamiento para nuestra nueva tarjeta de memoria no es simplemente optar por la de máxima capacidad que admita la cámara. Para no equivocarnos tendremos que consultar la documentación de la cámara para saber qué capacidad soporta.

Una vez sabemos la capacidad máxima soportada, es importante conocer cuánto ocupa cada foto que captura la cámara. No todas las cámaras, aun con los mismos megapixeles de resolución, generan archivos con el mismo tamaño. Afecta mucho el grado de compresión que se aplica al archivo .jpg así como si permite o no disparar en RAW.

Sabiendo el número de fotos a máxima calidad que permite almacenar en 1GB nuestra cámara, decidiremos la capacidad que necesitamos para nuestros usos. Es interesante conocer también si somos usuarios que realiza muchas fotos en cada sesión, o si simplemente son una pocas instantáneas.

Conocidos todos los datos anteriores el último punto es valorar si compramos una tarjeta con la capacidad que necesitamos o dos con la mitad de capacidad. Esto es algo que depende de cada usuario. Están los que prefieren dos tarjetas para que, en caso de que pudiese fallar una, no perdamos todas las imágenes. Luego los que optan por una sola, pues verse obligados a cambiar de tarjeta en un evento deportivo, social o de viaje podría hacer que perdieran la oportunidad de fotografíar un momento irrepetible.

Velocidad de transferencia

Es un punto importante. La velocidad a la que es capaz de escribir o leer los datos almacenados no es la misma en todas las tarjetas. Es lo que se conoce como Clase. Existen cuatro tipos:

  • Clase 2, funciona a 2 MB/s con un máximo de 8 MB/s
  • Clase 4, funciona a 4 MB/s con un máximo de 15 MB/s
  • Clase 6, funciona a 6 MB/s con un máximo de 20 MB/s
  • Clase 10, funciona a 10 MB/s con un máximo de 30 MB/s

La importancia de la velocidad va en función del tamaño de archivo que genera la cámara, tanto en fotos como en vídeo. Cuanto más grande (capacidad en MB) es el archivo más importante es que sea rápida.

Una tarjeta rápida nos permitirá ráfagas de disparos más altas. Por ejemplo, si nuestra cámara permite ráfagas de 6 disparos por segundo pero usamos una tarjeta lenta no conseguiremos nunca ese máximo. Además, a la hora de acceder a los datos, así como pasarlos al ordenador tardaremos menos tiempo.

Finalmente, ni que decir tiene que para temas de vídeo es muy importante contar siempre con la máxima velocidad posible, siendo ahora mismo Clase 10, si no queremos sufrir pequeños saltos en la imagen.

Afianzando conceptos

Por tanto, recuerda que comprar una tarjeta de memoria nueva para la cámara es algo sencillo si tenemos en cuenta los siguientes aspectos:

  • Consulta el tipo de memoria compatible (SD, CF, MS Pro Duo,…)
  • Conoce la capacidad máxima soportada
  • Elige la Clase (velocidad lectura/escritura), optar por una clase alta siempre es recomendable

¿Y qué pasó con el caso en que podríamos usar diferentes formatos en una misma cámara? Si nuestra cámara permite, por ejemplo, hacer uso de tarjetas SD y CompactFlash lo ideal es usar siempre la que mejores prestaciones ofrezca. En este caso sin duda sería la CompactFlash. Aunque es un formato de tarjeta más “antiguo”, los nuevos modelos permiten velocidades de lectura y escritura más elevados por lo que son ideales para exprimir al máximo las posibilidades de la cámara.

 

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