La guerra en la que se encuentra inmersa la telefonía móvil, en la que tanta variedad de sistemas operativos en los móviles hace que los usuarios más profanos en la materia no sepan a qué atenerse, está provocando que los principales fabricantes de software del mundo dediquen todo su esfuerzo a conquistar la hegemonía numérica de dispositivos móviles equipados con su sistema operativo.

Lo que en un principio parecía una guerra exclusiva entre Symbian y Windows, con mucho terreno ganado por Symbian, debido a que Windows Mobile está bastante obsoleto a día de hoy para aprovechar completamente las capacidades del hardware de los teléfonos inteligentes actuales, se ha convertido en un festín con bastantes invitados inesperados.

Por un lado BlackBerry (RIM: Research In Motion) ha decidido desmarcarse del mercado profesional, que tan fidelizado y contento tiene con su cliente de correo push mail, para acercarse al usuario medio con un interfaz táctil más que sorprendente y rápido, aunque aún algo carente de capacidades multimedias completas frente a sus competidores.

La BlackBerry Storm ha sido su primer acercamiento y el éxito ha sido indudable. Copan el 16% del mercado, teniendo en cuenta su enfoque, años ha, hacia el sector profesional, es más que reseñable. Symbian a día de hoy no tiene rival, por un lado porque Nokia (accionista mayoritaria y casi dueña) equipa el 80% de sus terminales con el mismo.

Y Nokia a día de hoy es la dominadora del mercado mundial de móviles. Un sistema operativo lleno de aplicaciones para todos los gustos, rápido si se tiene la RAM suficiente (128 megas) y con infinitas capacidades cara al futuro con el recién estrenado sustituto del UIQ (el hasta ahora único interfaz táctil de Symbian que va a desaparecer) en favor del integrado en el Nokia 5800 Xpress Music. Más del 50% del mercado le pertenece y tienen muchas papeletas para ser el ganador o compañero del sistema operativo que aguante su tirón.

Apple, el novato del grupo y recién llegado a la clase es el alumno destacado. Con un crecimiento del 245% se sitúa con un 8’2% con un sólo terminal a la venta. Cifra de record que en EEUU es más acuciante al ser el primer sistema operativo móvil en ventas del país.

Facilidad de manejo, intuitividad y fluidez nunca vista en ningún otro competidor le convierten en casi un ganador nato del futuro. Windows, a la espera de Windows 7, se propone sacar una antesala del mismo (Windows 6’5) para paliar la caída libre que tiene.

Es un buen sistema operativo pero no es de recibo su dificultad en el manejo, que el navegador Explorer nativo sea algo obsoleto y digno de un Windows 95 en los tiempos que corren. Igualmente el consumo de recursos del resto de aplicaciones nativas no son lógicos, Windows Media Player, Office Mobile, Messenger…ofrece plena compatibilidad pero con una eficacia y estabilidad dudosa.

Aún así baja hasta el 12% y todavía puede remontar si su prometido mesías, en forma de séptima edición, lo permite. Google a través de Android se sitúa en un dignísimo 8% siguiendo la estela de Apple con un sistema fluido, con soporte multitáctil y de manejo intuitivo.

Otro firme candidato a permanecer en la brecha. En conclusión, toca esperar que todo ello revierta en un sistema realmente depurado y optimizado, lejos del monopolio que llevó a Microsoft a esta carrera de absorción de recursos que desembocó en Windows Vista. Un software potente no debe requerir un hardware potente para rendir a todos los niveles. Debe adaptarse al hardware con todas sus consecuencias.


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