El roaming es el nombre que se le ha dado a la posibilidad de aprovechar una zona de cobertura para el móvil distinta a la que nos correspondería con nuestra compañía telefónica, sobre todo cuando utilizamos nuestro teléfono en el extranjero, gracias a los acuerdos entre las operadoras.

Es muy cómodo ya que no tenemos que cambiar de tarjeta el teléfono o utilizar una cabina para llamar cuando estamos fuera de nuestro país. El único inconveniente, y además de mucho peso, es que aprovechar el servicio roaming cuesta un riñon, ya que el que usuario que está en el extranjero no sólo tiene que pagar por las llamadas que haga (a un precio muy superior al normal), sino también parte del coste de las que reciba.

Como en las instituciones europeas hay políticos de todos los países, este es un problema que afecta a los eurodiputados de pleno. Quizá gracias a eso han conseguido movilizar los trámites para presionar a las operadoras a bajar las tarifas del roaming. La comisaria europea de la sociedad de la información, Viviane Reding, aprovechando el Mobile World Congress de Barcelona ha dado un ultimátum a las empresas que facilitan este servicio: o rebajan los precios o se encargarán ellos de regularlo.

"Para evitar la regulación, los operadores deberán proceder a bajadas significativas de las tarifas de roaming de los SMS y de la descarga de datos", dijo. "Enviar un mensaje de texto o descargarse datos desde un móvil en otro país de Europa no debería ser sustancialmente más caro que en el propio país. La Comisión Europea estará dispuesta a regular el 1 de julio, pero confío en que las operadoras estén listas antes", advirtió.

Queda todo claro, las compañías tendrán que ponerse las pilas. Y cómo me alegro.


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