"Tendrán que arrancármela de las manos" fueron sus palabras a modo sarcástico cual Charlton Heston con su rifle, y con ello denota su apego al aparato de marras. Y es que hay cosas que están prohibidas hasta para el mismísimo líder del mundo libre. Por motivos de seguridad nacional para evitar cualquier interceptación de las comunicaciones.

Además, cualquier comunicación ha de ser transcrita al papel en forma de documento confidencial para que al cabo de unos años pueda ser conocida por los electores, una vez sea desclasificado. Bill Clinton y el inefable George W. Bush mandaron un email a todas sus amistades avisando que sería el último, poco antes de tomar posesión del cargo, y toda información exterior ha de ser filtrada por su equipo de asesores. De aquí el miedo que ha expresado Obama de aislarse de la realidad al entrar en la Casa Blanca.

A diferencia de sus sucesores, Obama parece que no ha renunciado todavía al privilegio de navegar de forma anónima en internet o mandar correos electrónicos. Es poseedor, además de un Iphone, de una Blackberry 8700c, que hemos podido ver a lo largo de la campaña electoral, y que no abandona ni en sus ratos de ocio.

Es casi seguro que ya no utiliza su preciado terminal, pero recientemente hemos sabido que el nuevo presidente va a salirse con la suya para evitar el obligado aislamiento en comunicaciones: la Agencia Nacional de Seguridad ha propuesto el uso de un nuevo terminal a prueba de espías, y que cuesta más de 3.000 dólares. Ya se ha bautizado como “barackberry”.

También ha trascendido la afición por la marca japonesa Nintendo de sus dos hijas, poseedoras de sendas Nintendo DS cada completadas con una flamante Wii para el salón de la casa blanca por cortesía de Papa Noel o mejor dicho, santa Claus. Seguro que no será lo último que hablemos en Canaltecnia de Barack Obama, el presidente tecnófilo.


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