Recibe el nombre genérico de 4G pero realmente la tecnología que es el emblema de la cuarta generación es el LTE (Long Term Evolution). Y está destinada a ser el próximo estándar evolutivo de las comunicaciones móviles a nivel mundial.

Su carta de presentación en la parte que más interesa al usuario (la velocidad) es sencilla, tasas de descarga de hasta 326Kbps y subidas de 50mbps. Realmente quedan, en teoría, dos años para su total implantación a nivel comercial, pero según el Third Generation Partnership Project (3GPP) que es grupo investigador responsable de los avances del GSM en los últimos años, esta evolución será muy suave para aquellos operadores que tengan implementado el HSDPA (3.5G) mientras que será muy abrupto para los que no hayan hecho sus deberes.

El temor de las compañías ante la inminente llegada de WIMAX les hace avanzar a pasos agigantados para no perderse cuota del pastel. Y es que el WIFI actualemnte hace mucho daño a las operadoras puesto que su implementación en dispositivos móviles significa pérdida de beneficios en transferencias de datos siempre que estemos en un ámbito WIFI compartido.

Con WIMAX estas pérdidas se acentuarán y hay que abaratar costes y ganar ancho de banda. El futuro se acerca de forma inminente y el ancho de banda móvil no puede quedarse rezagado respecto al acceso fijo. Recientemente en Alemania se ha llevado a cabo una prueba real con excelentes resultados, llegando en movimiento a tasas de transferencia de hasta 120Mbps en descarga.

Esto es un gran avance, puesto que ahora mismo 3G tiene el gran problema de que en movimiento se pierde la cobertura al no poder mantener el enlace de forma decente durante el traspaso de una celda de cobertura a otra. No hay más que subirse en un coche para comprobar que si el 3G es complicado, el 3.5G es un imposible.

Todo esto revertirá en que en un futuro no muy lejano podamos disfrutar del auténtico internet móvil que hoy empezamos a avistar en muchos terminales del mercado, pero que ya sea porque 3G se está quedando pequeño o por la resolución aún escasa de las pantallas para mostrar toda una página web de un vistazo, no podemos disfrutarlo en toda su amplitud.

Es por ello que firmar una permanencia, para obtener un terminal de última generación, con un operador a día de hoy y con la velocidad a la que avanza la tecnología es una locura, lo que hoy es el top, en seis meses es gama media.