El rápido avance de las redes móviles en términos de velocidad con su avalancha de siglas inintelig¡bles para el usuario media (GPRS, HSDPA, HSCSD, WCDMA, etc) está dejando en evidencia a la mayoría de los accesos terrenales que tenemos en los hogares para la banda ancha.

Sobre todo cuando hablamos de ancho de banda de subida, donde la existencia de la mayoría de líneas de bucle de abonado a través del par de cobre que lleva aún el ADSL (poco a poco trasladado a fibra óptica), hace patente esa velocidad asimétrica y cada vez más distante entre la subida y la bajada.

En ocasiones por imperativo del operador y en otras por la calidad del vetusto par de cobre que lleva unos 30 años entre nosotros bajo tierra.
Un reciente estudio por parte de MopvilZona y ADSLZone establece que la subida es de hasta un 150% superior desde terminales móviles que desde fijos.

Puesto que la media se fija en un megabit de subida para ADSL y 2’5Megabits para las conexiones 3G de las empresas y principales centros de negocio que las usan en la actualidad. En el caso de los operadores de cable la subida es algo mejor que frente al ADSL, pero a pesar de no tener el problema de la asimetría entre ancho de banda de subida y bajada en términos tecnológicos, los ropios operadores impoen esa restricción para tener su red más liberada del uso del P2P que las satura.

El ranking de velocidades de subida quedaría formado por Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo. Es decir, el mismo orden que existe por número de abonados, se mantiene a la hora de ofrecer un mayor ancho de banda de subida a sus clientes. Todo esto, evidentemente centrado en el uso de internet móvil en zonas urbanas, que es donde más densidad de antenas para dar cobertura hay, y además antenas 3G y no sólo GSM para llamadas.

En zonas interurbanas y rurales al disminuir el número de antenas por motivos obvios, no es lo mismo rentabilizar una antena para 1000 habitantes que para 10 en una zona rural, también disminuye la velocidad de acceso.

En conclusión, cada vez es más patente que el acceso a internet por medio de soportes físicos irá tendiendo a la baja poco a poco, por ahorro en infraestructuras y por las propias limitaciones tecnológicas que impone el llevar la información en un cable que debe ser cambiado si se evoluciona de tecnología en la mayoría de los casos. Aunque antes habrá que librar una guerra "anti-antenas", ya que todavía son mal vistas por la incertidumbre de los efectos de sus radiaciones.


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