El hallazgo ha sido publicado en la revista científica de la universidad de Southampton, y aunque desde hace algunos años se jugaba con esta hipótesis, es ahora cuando se han realizado las primeras grabaciones gracias a micrófonos de gran sensibilidad. La vellosidad microscópica de recubre el hueso del oído interno llamado cóclea o caracol vibran continuamente produciendo un sonido o “emisión otoacústica” hacia el exterior del oído.

Lo interesante de este sonido, es que cada persona lo emite con una determinada intensidad y frecuencia distintas a los demás seres humanos. Además, las características del sonido no varían a lo largo de la vida del individuo, lo que hace que se pueda tomar como un excelente sistema de identificación biométrica, capaz de diferenciarnos del resto de personas, de la misma manera que las huellas dactilares o la secuencia de ADN.

Las grandes compañías de productos electrónicos ya han puesto los ojos en esta investigación, principalmente los fabricantes de teléfonos móviles. Haciendo posible la captación del sonido con micrófonos de alta sensibilidad, sería posible identificar si la persona que llama es el propietario del móvil, o aceptar transacciones bancarias desde el móvil verificando la emisión sonora.


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