La miniaturización de los principales componentes ha dado lugar a una mejora en las prestaciones, siempre salvando las distancias y las comprensibles limitaciones de un dispositivo móvil. Esto no es óbice para exprimir al máximo las posibilidades fotográficas siguiendo unas pocas reglas que exponemos en los siguientes cinco pasos:

A tener en cuenta.

Los distintos sistemas operativos de móviles, Android, IOS, Bada, etc… son totalmente compatibles con esta guía, ya que debido a la sencillez del hardware propiamente dicho, las opciones son las mismas en las diversas plataformas. Sin embargo, las aplicaciones pueden variar en cuanto a los modos de empleo y menús, siendo las características principales, comunes a todas ellas.

Ajustaremos los parámetros en nuestro dispositivo, de tal forma que la  resolución sea la máxima posible que permita su hardware, lo que viene a decir que necesitaremos un espacio adicional para guardar las imágenes.

El balance de blancos y el tiempo de exposición lo dejaremos en modo automático, y bajaremos al mínimo la sensibilidad ISO para evitar el granulado, a costa de perder iluminación. En cuanto al modo de enfoque, obtendremos mejores resultados en la mayoría de las ocasiones con el enfoque automático o “autofocus”.

El primer movimiento antes de pulsar el botón de disparo, y que debemos convertir casi en un acto reflejo, es el de limpiar el objetivo de la cámara. La lente de la mayoría de los móviles está totalmente expuesta a la suciedad exterior, y mediante la continua manipulación, se va formando una pequeña capa de grasa en la superficie. Normalmente no arruinará una fotografía pero puede ocasionar que partes de la imagen  estén distorsionadas o borrosas.

A la hora de realizar el disparo, hay que tener en consideración que el hardware del dispositivo móvil no permite hacerlo instantáneamente, y tendrá un retardo de dos o tres segundos. Durante este pequeño lapso, hemos de ser muy cautos a la hora de mover el móvil, ya que las instantáneas podrían salir movidas. Adoptar una postura con los codos pegados al tronco y contener la respiración durante el disparo, es un viejo truco para evitar los molestos movimientos.

La iluminación es el mayor aliado de las cámaras fotográficas que montan los móviles o smartphones, y no precisamente la proveniente del flash, que suele ser uno o dos puntos led. Las lentes, como no puede ser de otra manera, son de un tamaño y calidad inferior a las cámaras convencionales, y es por esto que la iluminación natural es casi imprescindible para la toma de instantáneas de calidad.

La velocidad del obturador es, por lo general,  inversamente proporcional a la luz del ambiente, y es por esto que en condiciones de de baja iluminación, las imágenes adolecerán de un grano excesivo que distorsionará la fotografía. Hemos de evitar también la luz solar oblicua, que genera sobras muy pronunciadas, afectando al contraste automático.

El zoom digital es, ni más ni menos, una ampliación de la imagen captada por el obturador, por lo que hemos de evitarlo siempre, ya que conseguiremos el mismo efecto con cualquier editor de imágenes, incluso con mejores resultados. Se produce además, una pérdida en la calidad de la imágenes debido al pixelazo y  a procesos de compresión del archivo.

El plano detalle lo conseguiremos acercándonos al objeto a fotografiar, teniendo en cuenta la luz tal como dijimos en el punto anterior, ya que a mayor detalle, mayor será la necesidad de iluminación.
Las tomas panorámicas no es uno de los puntos fuertes de este dispositivo, produciéndose distorsiones en los objetos enfocados al infinito, no pudiéndose apreciar los detalles más pequeños.

El retrato será por tanto la mejor toma posible con cualquier móvil, y para ello nos ayudaremos de detectores de caras y sonrisas que añadiremos fácilmente mediante aplicaciones fotográficas al efecto.

Por último, recordar que no existen malas instantáneas, si no fotografías deficientemente retocadas. No es conveniente desechar ninguna toma antes de pasarla a un PC o una Tablet, ya que el tamaño de las pantallas de los móviles puede o su resolución, puede ocultar cualidades que de otra forma perderíamos, convirtiendo, por ejemplo,  una imagen borrosa, en una fotografía en movimiento.

Los móviles más punteros en cuanto a toma de imágenes, pueden incorporar el  formato RAW al comprimir los archivos, lo que nos permitirá más adelante, y en un equipo con la suficiente potencia para mover sin dificultad este tipo de archivos tan pesados, el retoque de los principales parámetros a tener en cuenta en la toma de fotografías, ya sea el color, balance de blancos, profundidad de campo, etc…