Tras años de guerra contra las antenas GSM y UMTS a la hora de instalarlas sobre los edificios, y con las incongruentes reacciones vecinales basadas en la ignorancia, con manifestaciones para evitar su instalación sobre sus casas, cuando realmente lo más seguro en términos de radiación es que la antena esté justo encima de tu casa y no de la del vecino, puesto que la radiación no es omnidireccional sino que sufre un ángulo de 60 grados, con lo que jamás radiará con potencia a su perpendicular, es decir a los vecinos situados bajo la propia antena.

Tras este breve paréntesis de cultura general, recientes estudios asocian la exposición prolongada a las radiaciones de microondas emitidas por los terminales móviles con un debilitamiento de la hemoglobina, lo que traería como consecuencias debilidades cardíacas y facilidad en la generación de piedras en el riñón. A esto habría que unir los ya consabidos y comentados posibles dolores de cabeza y propensión a los tumores cerebrales.

LA cruda realidad es el desconocimiento que aún tenemos de las posibles consecuencias reales, algo que nuestros hijos es probable que vean pero que nuestros ojos sólo imaginarán. Esperemos que no sea nada dañino, pero si las tabacaleras llegaron a temblar por las demandas masivas, ahora las compañías de telefonía pueden seguir un camino similar.