El que se nos caiga el móvil al inodoro o a un charco podría pasarnos a cualquiera. De hecho, estoy casi seguro, que bien nos ha pasado a nosotros mismos o conocemos a alguién que le ha ocurrido esto en alguna ocasión.

Habitualmente, nos disponemos a desmontar el móvil, secar cada una de sus piezas, utilizar kilos y kilos de papel superabsorbente… con la esperanza de recuperar nuestro terminal, y deseando que no sea demasiado tarde.

Sin embargo, si nos encontramos en tal situación, lo mejor que podemos hacer es seguir los siguientes consejos: Sacar inmediatamente la batería para evitar que los cortocircuitos eléctricos carbonicen los frágiles órganos internos del móvil.

Luego secar suavemente el teléfono con una toalla y meterlo en una jarra llena de arroz sin cocinar. Este truco funciona por la misma razón por la que la sal se mantiene seca si se ponen en el salero unos cuantos granos de arroz. El arroz tiene una elevada afinidad química por el agua, lo que significa que las moléculas en el arroz sienten una atracción casi magnética por las moléculas de agua, que son absorbidas por el arroz en lugar de gotear dentro del teléfono.