La tecnología en los móviles ha evolucionado mucho en los últimos diez años. Cada vez tenemos smartphones que más que un teléfono convencional parece un ordenador: procesadores de varios núcleos, cámaras que no tienen nada que envidiar a la calidad que ofrecen los modelos convencionales… Podemos hacer muchas cosas con ellos, es cierto, sin embargo todos comparten un mismo talón de Aquiles: la batería.

Es un hecho que la capacidad de éstas ha aumentado. No obstante, al ser capaces de hacer más cosas con nuestros móviles, su duración en horas se ha reducido drásticamente. Parece complicado que a corto plazo los fabricantes den con una solución a este problema. Por ello, en Tecnología de tú a tú os queremos explicar cómo sacarle el máximo provecho a la batería de tu Android con cinco sencillos trucos.

Desactiva las conexiones inalámbricas cuando no las vayas a utilizar. Nuestros Android tienen un montón de capacidades: WiFi, datos móviles, GPS, bluetooth… Todas ellas son muy útiles, sin embargo no tiene sentido tenerlas activadas cuando no las estamos usando ya que consumen bastante batería. Por ello, tan sencillo como apagarlas. Por ejemplo: si estamos en la calle y no vamos usando Google Maps, desactivamos el GPS. Si en ese momento no vamos a consultar internet y no esperamos ningún correo o aviso, desactivamos datos y WiFi. Android lleva por defecto un widget para controlar estos interruptores. Podéis encontrarlo bajo el nombre “Ajustes de energía”.

Utilizar los gestores de tareas, sólo cuando sea necesario. Como si de una leyenda urbana se tratara, una de las creencias más populares en Android es que usar aplicaciones para gestionar las tareas aumenta la batería de nuestro teléfono móvil.  A priori parece lógico: eliminar procesos de la memoria, liberamos espacio y se consumen menos recursos. Sin embargo no es del todo cierto. La RAM en Android se gestiona automáticamente y se va llenando y vaciando de forma inteligente. Si eliminamos muchos procesos, la memoria se volverá a llenar automáticamente, consumiendo más batería en el proceso. Estas aplicaciones sólo son útiles si necesitamos cerrar una aplicación que se ha quedado bloqueada.

Instalar y utilizar las aplicaciones que vayamos a utilizar realmente. Puede sonar obvio, pero lo cierto es que  muchas veces instalamos aplicaciones que al final no utilizamos más allá de una vez o dos. En principio con casi todas las apps no hay problemas, sin embargo las que utilizan notificaciones push (las que nos avisan automáticamente cuando hay algo nuevo) o se actualizan cada cierto tiempo consumen batería. Si no las vamos a usar, es mejor desinstalarlas o bien quitar las revisiones automáticas. Dentro de este tipo de aplicaciones tenemos por ejemplo: Facebook, WhatsApp, Facebook Messenger, el cliente oficial de Twitter, Apalabrados, Foursquare, Google Reader, GMail…

Ajustar el brillo al nivel automático. Gracias al sensor que llevan los teléfonos Android en la pantalla el sistema reconoce el nivel de luz que hay en el ambiente y en función de ésta se regula el brillo. Normalmente esta opción siempre viene activada por defecto pero si no lo está, es muy recomendable. También podemos optar por ajustarlo para que se mantenga en el mismo nivel siempre, pero esto entraña el problema de que en ciertas condiciones lumínicas tenemos que cambiarlo manualmente. Al fin y al cabo, la iluminación de una pantalla es lo que más batería consume normalmente, y mientras más grande sea mayor será.

Usar fondos oscuros. Para acabar, un truco que puede parecer muy tonto pero en realidad es muy útil. Iluminar una pantalla en blanco consume más batería que si lo hacemos con tonalidades más cercanas al negro. No es que el ahorro sea una barbaridad pero es una forma sencilla de arañar unos pocos minutos más a nuestra batería. Hablando de fondos y de gestión de la batería, otro falso mito en Android es el hecho de que los fondos animados (también llamados Live Wallpapers) consumen más batería. En realidad no es así ya que apenas hacen uso del procesador de nuestros smartphones.


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