En general, los tres elementos que más consumen en cualquier terminal móvil son, por este orden, la pantalla, las funciones de transmisión y los procesadores. Por lo tanto, la mejor forma de prolongar la autonomía de un móvil es reducir al mínimo el tiempo que permanece encendida la pantalla.

Muchos modelos permiten desactivar por completo la retroiluminación o, cuanto menos, disminuir el tiempo de espera hasta que se apaga automáticamente. Otros equipos, como el iPhone de Apple y algunos Nseries de Nokia, incluyen sensores que ajustan el brillo de la pantalla según la iluminación ambiental, o cuando el usuario se acerca el teléfono al oído.

Si hay otros elementos del móvil que se iluminan, como el teclado, apagarlos también contribuye a prolongar la duración de la batería.

En cuanto a las funciones de transmisión, las comunicaciones 3G consumen más energía que las GSM/GPRS, de modo que mientras no vayas a usar funciones de transmisión de datos, desactivar la conectividad 3G también reduce el consumo. Asimismo, los terminales consumen más energía precisamente mientras tratan de conectarse a la red de la operadora móvil, de modo que conviene apagarlos mientras te encuentres en zonas de cobertura deficiente o nula.

Algunos terminales avanzados incorporan también conexiones WiFi a redes inalámbricas. Son muy cómodas y generalmente más baratas, pero consumen bastante más energía que las conexiones GPRS/UMTS. Si no vas a conectarte a Internet, desactiva la WiFi, o al menos la búsqueda automática de redes. Los transmisores Bluetooth también consumen energía: si no vas a usar un auricular manos libres, un receptor de GPS o el intercambio de ficheros, desactivar el modo Bluetooth también aumenta la duración de la batería.

En cuanto a los procesadores, la mayor incidencia de aplicaciones para teléfonos, hacen que diariamente instalemos en nuestros teléfonos, herramientas cada vez más pesadas en cuanto a recursos se refiere. Si salimos a la pantalla principal del teléfono, sin antes haber cerrado la aplicación, éstas se quedan abiertas en segundo plano, por lo que el consumo de CPU sigue activo, por lo tanto el procesador del teléfono trabaja más y consume batería. Por tanto, si has terminado con una aplicación, ciérrala antes de pasar a otra.

Y por último, aquí os dejo algunos otros consejos generales que pueden ayudarnos a conseguir una duración extra en la batería de nuestros móviles: También consume más energía el avisador por vibración que los tonos de llamada audibles. Asimismo, al igual que en cualquier cámara fotográfica, los disparos del flash son una forma segura de agotar rápidamente la batería. Y si tu móvil es también reproductor musical, escuchando la música a través de unos auriculares en lugar de hacerlo por el altavoz del terminal también ganarás unos cuantos minutos de autonomía.


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