Sacar una fotografía decente con la mayoría de móviles puede parecer una auténtica misión imposible y en muchos casos en realidad lo es.

Una lente inexistente, un sensor de dimensiones ridículamente pequeño y pocas o ningunas funciones presentes en la más básica y barata de las cámaras compactas suelen restringir la cámara de nuestro móvil a un uso meramente anecdótico: fotografiar las caras de nuestros contactos en la agenda, sacarnos de algún apuro en situaciones en las que, por el motivo que sea, no tenemos ningún otro artilugio a mano, o utilizarla para aquellas imágenes cuyo único valor es el testimonial y la calidad nos importa poco o nada.

Aún así, siempre hay excepciones y cada vez es más frecuente móviles dotados con cada vez mejores cámaras, y así como estabilizadores y otras ayudas que hacen que cada vez sea más fácil hacer buenas fotos con nuestros móviles.

Por eso, a continuación encontraréis una serie de rápidos consejos a tener en cuenta la próxima vez que os vayamos a hacer una foto con el móvil:

– Sujétalo firmemente. Como salta a la vista, la cámara incorporada en el 99% de teléfonos brilla por su diminuto tamaño, lo que guarda una relación directa con la cantidad de luz que puede captar. Así, el único modo de conseguir una imagen aceptablemente nítida es sujetar el teléfono lo más firmemente que podamos para evitar cualquier posible vibración. Además, si el sujeto que fotografiamos tiene la delicadeza de permanecer unos segundos inmóvil, mejor que mejor.

– El extraño problema de las imágenes distorsionadas. Por alguna razón que a día de hoy aún no he logrado descubrir, muchos teléfonos tienen cierta tendencia a deformar la imagen de un modo realmente extraño (como si acabásemos de entrar en la atracción de feria de la Casa de los Espejos). El efecto se hace más notable cuanto más bruscamente apuntamos con el teléfono y esto ocurre aunque tengamos suficiente luz como para congelar el movimiento. ¿La única solución? Sujétalo firmemente una vez más.

– Anticípate a la imagen. Un defecto heredado y magnificado de las cámaras compactas suele ser la extrema lentitud del disparador. Ya sabéis, pulsas el botón, te tomas un café, y a la vuelta, tal vez saca finalmente la foto. Para esto no hay solución, y si queréis fotografiar algo en movimiento, el único consejo que puedo daros es que os anticipéis todo lo posible, pulsando el botón no cuando pase por delante de vosotros, sino cuando vaya a pasar.

Por ejemplo, en el iPhone, que también adolece de este problema, la imagen se toma cuando despegáis el dedo de la pantalla y no cuando la pulsáis por lo que ahorraréis unas milésimas manteniéndolo presionado hasta el momento preciso.

– Corrigiendo el color y reduciendo el ruido. Muchas de estas cámaras tienen un verdadero problema a la hora de ajustar el balance de blancos produciendo imágenes demasiado azuladas o rojizas según el caso. Además, el ruido también hace acto de aparición incluso en condiciones de luz razonablemente buenas, y la única solución para ambos casos es pasar por una breve sesión de postproceso. La mayoría de aplicaciones del mercado incluyen herramientas de corrección automática así que adelante, no os cortéis.


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