Cuando llega el momento de elegir un smartphone, uno de los parámetros a los que menos atención prestamos es el del espacio de almacenamiento interno. Si es de gama alta, porque se da por hecho que va a ser suficiente para el uso que le vayamos a dar, y si es de gama baja, en muchos casos porque solo prestamos atención al precio y no tenemos muy claro las implicaciones de esta característica.

Pero tanto en un caso como en el otro, puede darse la paradoja de que al cabo de unas semanas o unos meses aparezca el mensaje fatídico de que el móvil se está quedando sin espacio libre.

La mayoría de los smartphones tienen una ranura de ampliación para instalar memoria adicional en forma de tarjetas microSD con capacidades que van desde los 16 GB a los 64 Gb o incluso más hasta superar incluso los 200 GB. En algunos casos, sin embargo, no contamos con esta ranura de expansión y dependemos únicamente de la memoria interna.

Con todo, aun instalando una tarjeta microSD de alta capacidad, puede suceder que el mensaje de que el espacio libre se está agotando aparezca igualmente.

¿Por qué nos quedamos sin espacio?

Si tenemos un smartphone con 64 GBo más  de espacio de almacenamiento interno, a efectos prácticos será complicado que te quedes sin espacio. Y si usas una tarjeta adicional microSD, no habrá que preocuparse por el capítulo del almacenamiento interno salvo que seas un usuario especialmente ávido de aplicaciones.

Con 32 GB o menos de memoria interna, la situación cambia. A esos 32 GB, 16 GB o incluso 8 GB de espacio de almacenamiento interno hay que restar unos 4 – 6 GB de espacio ocupado por el sistema operativo, más otros 2 GB o 3 GB para la memoria caché de las aplicaciones. Y si somos perfeccionistas, más otros 2 – 3 GB de espacio libre que es conveniente reservar para evitar que el móvil empiece a “hacer cosas raras”.

En total, para un móvil con 16 GB de almacenamiento interno, nos quedamos con unos meros 8 GB de espacio libre para instalar aplicaciones y guardar fotos, documentos y otros contenidos como la música o el vídeo.

Incluso en el supuesto de que guardásemos las fotos, vídeos y otros contenidos en una tarjeta microSD, si instalamos muchas aplicaciones, llenaremos la memoria interna por una sencilla razón: el sistema operativo elige la memoria interna para instalar apps al ser, en general, más rápida que la memoria microSD.

Además, hay aplicaciones que usan, a su vez, la memoria interna para guardar contenidos, como es el caso de algunas grabadoras de audio. En estos casos, ni siquiera 32 GB de memoria interna pueden ser suficientes, por no hablar de móviles con solo 8 GB de memoria interna.

La solución: mover las aplicaciones a la microSD

Esta solución puede parecer la más lógica y sensata. Y, de hecho, salvo que tengas una versión de Android muy antigua, el propio sistema operativo ofrece la posibilidad de mover apps a la tarjeta microSD sin necesidad de realizar operaciones de rooteo  Es decir, sin tener que “tunear” el smartphone para instalar aplicaciones con acceso total al teléfono.

Mover apps a la tarjeta microSD permitirá disponer de un espacio adicional importante dependiendo de qué aplicaciones movamos, claro está. La letra pequeña es que no todas las apps se pueden mover a la memoria externa. Con todo, es una buena táctica que permitirá que apuremos un poco más la vida útil de nuestro terminal.

Las opciones relacionadas con el almacenamiento se encuentran en los ajustes del sistema dentro de un apartado con un nombre que varía dependiendo de la versión del sistema, pero suele contener la palabra “almacenamiento” o “memoria y almacenamiento”.

Antes de seguir es importante advertir que algunos fabricantes como Huawei han desactivado la opción para mover las apps a la tarjeta microSD, pero en otros terminales debería estar activa,

Dentro del apartado de almacenamiento encontraremos a su vez la opción de elegir el interno o el externo. Si elegimos el interno, pasaremos a otro menú donde podremos elegir la opción de “aplicaciones”, un apartado para gestionar las apps individuales. Es aquí donde tendremos que ir para mover las apps a la memoria microSD.

Si hacemos clic en la app que queramos mover, aparecerá una pantalla con información sobre la misma, así como con una opción para elegir el lugar donde se instale.

En este caso tenemos un apartado que versa “Memoria en uso” con un botón “SEGUIR”. Si pulsamos sobre él podremos elegir dónde se ubicará la app. En la memoria interna como estaba hasta ahora, o en la memoria microSD.

Si elegimos la opción de la Tarjeta SD, pasaremos al punto en el que se nos pedirá la última confirmación antes de mover la app a la memoria externa. Dependiendo de la aplicación y de la velocidad de la tarjeta de memoria, podremos observar más o menos ralentización en el uso de la app. Recuerda que las memorias microSD, por lo general, son más lentas que la memoria interna.

Con esta operación podremos ir liberando megas de nuestro móvil para hacer hueco a alguna aplicación más o a fotos o a cualquier otro tipo de contenido que tengamos que manejar de forma habitual y que no pueda estar en la tarjeta microSD.

Como vez, es un procedimiento sencillo, siempre y cuando esté habilitado por el fabricante en el sistema operativo. No todas las apps podrán moverse, en cuyo caso no aparecerá la opción para cambiar el tipo de almacenamiento donde se instale la aplicación.

¿Que tarjeta uso?

Tarjetas microSD hay muchas.  De diferentes capacidades, precios y marcas. En el caso de que vayas a usar la tarjeta para instalar aplicaciones, lo ideal sería que eligieses un modelo con una capacidad de al menos 32 GB y la máxima velocidad posible. De este modo, la ralentización no será tan manifiesta como en el caso de elegir una tarjeta de baja velocidad.

En ocasiones el propio sistema operativo es capaz de identificar tarjetas lentas, o con una capacidad escasa, lo cual significa que no es muy recomendable usarlas para un uso intensivo como el de ser un soporte para instalar apps.

Las tarjetas microSD se caracterizan por su capacidad y velocidad. Las de clase 10 o las de tipo UHS (Ultra High Speed) U1 o U3 son especialmente recomendables, aunque el precio es mayor también. Recientemente, SanDisk ha presentado tarjetas microSD especialmente optimizadas para la instalación de aplicaciones. Son las SanDisk Ultra con la especificación A1 pensada para un uso óptimo de aplicaciones.

Como todo, la elección dependerá también del precio. Las de más capacidad y más rápidas siguen siendo caras. Buenas, pero caras. Para un uso “normal” no es necesario ir a por los modelos más veloces, especialmente si la vamos a usar con un terminal de gama media o baja. Puede que la tarjeta cueste más que el móvil.  Con una tarjeta de clase 10 podremos salvar el expediente.

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