Nunca antes dos empresas como Telefónica y Vodafone, referentes del sector y en competencia directa en varios países del mundo habían llegado a un acuerdo de estas características. Las dos operadoras compartirán la infraestructura de redes móviles en España, Reino Unido, Alemania e Irlanda, con la República Checa pendiente de negociación.

Esto permitirá mejorar las coberturas y repercutirá en la velocidad e implantación de la banda ancha gracias a la reducción de costes. Además, tiene como objetivo reducir el impacto ambiental en los países en que se desarrolle al disminuir el número de antenas y de emplazamientos.

El acuerdo ya tiene el visto bueno de la Unión Europea, al menos en la vista preliminar a falta de estudiar los detalles del contrato y de comprobar que no se infringen las leyes de la competencia.

Según un comunicado, las compañías prevén que se ahorre una cantidad considerable de gastos, de varios cientos de millones de euros en la próxima década. Habrá que esperar ver las consecuencias y beneficios que repercutirán en los usuarios.


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