dron parrot ar drone especial 2b

Los drones siguen captando la atención mediática a todos los niveles. Desde los ciudadanos de a pie como espectadores de las noticias sobre estos dispositivos en televisión, prensa o Internet, hasta los profesionales que ven en estos dispositivos una fuente de negocio, pasando por quienes se acercan al mundo de los drones desde una perspectiva lúdica o con curiosidad, y se compran uno simplemente para “dronear”, que ya existe un verbo para referirse a la actividad de volarlos.

Es lógico, teniendo en cuenta que, a medida que madura esta categoría, se empiezan a diferenciar tanto sus usos y aplicaciones, como los propios drones, adoptando diseños y tecnologías a la medida de la audiencia a la que van dirigidos. Incluso se empieza a hablar de los drones como robots, haciendo que converjan en este tipo de dispositivos dos tendencias de suma actualidad: la robótica y los RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems o Aeronaves Pilotadas Remotamente).

Las múltiples dimensiones de los drones

A día de hoy se pueden encontrar drones desde apenas unas decenas de euros hasta decenas de miles de euros pasando por precios intermedios, como ya pudimos ver en un post anterior. Y, como aplicaciones, tenemos desde el mero juego, hasta usos lúdicos capturando fotos o grabando vídeos aéreos para uso personal o también para aplicaciones profesionales como negocio creando contenidos multimedia para productoras, o manejando drones para servicios relacionados con la seguridad, la aviación civil o el mantenimiento de infraestructuras.

Existen drones con precios en torno a los 500€ con prestaciones notables.

Existen drones con precios en torno a los 500€ con prestaciones notables.

De lo más nuevo en usos de drones son las competiciones, que empiezan a causar furor en los círculos más techies de aficionados. Lo que empieza a ser claro es que hay muchas opciones posibles, y también muchas expectativas alimentadas por el entusiasmo de entrar en contacto con algo nuevo. Y como en la mayor parte de los casos en los que nos enfrentamos a una categoría de producto tan disruptiva y emergente como esta, es importante traducir las expectativas que podamos tener acerca de estos dispositivos al lenguaje de la realidad para decidir si “esto de los drones” va conmigo.

Lúdico o profesional

De igual modo que en el plano de la legislación se hace una clara diferenciación entre aplicaciones lúdicas y profesionales para definir la normativa aplicable para su uso, un posible perfil de uso para los drones, que es interesante definir, es el de la formación como piloto de UAVs (Unmanned Aerial Vehicle).

La dedicación profesional como piloto de estos vehículos aéreos no tripulados pasa por realizar un curso de formación en alguna academia ATO (Approved Trainning Organization) como las que ha registrado AESA. Además, es preciso pasar un reconocimiento médico y obtener un certificado de clase 2 o ATPL, lo cual supone que dolencias como daltonismo o tener una mala visión pueden ser un obstáculo para seguir este camino.

Si eres consciente de lo que conlleva apostar por la dimensión pro de los drones, y no tienes problemas médicos, una forma de dar un primer paso en esta dirección es invertir en un dron avanzado, aunque para uso lúdico. Un modelo recomendable, que además se usa en los cursos de formación, es el DJI Phantom 3 con completas opciones de control, así como de grabación de vídeo en 4K.

Bebop

Otra opción que también permite familiarizarse con los controles avanzados para el manejo de drones es el Parrot Bebop 2 Drone con el Skycontroller

Las habilidades necesarias para completar los cursos de pilotaje, salvo casos muy específicos, están al alcance de prácticamente todas las audiencias. Los cursos cuentan con decenas de horas de entrenamiento, de modo que ese apartado, salvo circunstancias de salud especiales, no debería ser un obstáculo para convertirse en un profesional en este campo.

Hacerse con un título de piloto también requiere de una inversión que hay que sopesar. Los precios de los cursos pueden ir desde algunos cientos de euros hasta varios miles, sobre todo si sacamos el título para diferentes modelos de drones.

Drones como diversión: ¿tengo un lugar para volar?

Si la parte profesional no te interesa, la dimensión lúdica es igualmente válida como pretexto para hacerte con un dron. De nuevo, conocer la legislación es importante , y aunque sea por ocio, no se puede volar un RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) en cualquier lugar. Si se trata de un RPAS de juguete, pequeño y ligero, se pueden usar incluso dentro de casa como si fuera un coche de control remoto. Pero un dron como el Parrot AR Drone 2.0 hay que usarlo en espacios abiertos, o en espacios cerrados con mucho espacio.

parrot 2

La pregunta que tendrás que hacerte es si tienes algún espacio abierto, sin gente, alejado de lugares donde haya circulación aérea, y con extensión suficiente como para sacar partido a un dron que puede volar distancias de más de 1 Km. Si tienes que desplazarte en coche o transporte público para ir al lugar donde se pueda volar, pregúntate si es una actividad que merezca la pena ese esfuerzo logístico, no vaya a ser que al final no lo uses. Es importante evitar que inviertas el dinero en un producto que acabes por no usar tanto como debieras.

Drones de carreras: ¿te ves como piloto?

Otra dimensión de los drones que puede encajar con algunos perfiles es la de piloto de carreras. Empiezan a popularizarse las asociaciones que se dedican a organizar carreras de drones y a competir en competicipones y eventos como exhibición, aunque no está lejano el momento de que se organicen ligas. Los drones de carreras están fabricados y tuneados por los propios usuarios a partir de motores, hélices y electrónicas programables. Se pilotan con gafas FPV (First Person View) y se vuela en circuitos con diferentes tipos de trazados y obstáculos.

En esta dimensión, además de gusto por volar, se necesita una habilidad motora especial, rapidez de reflejos, así como conocimientos de electrónica para entender la tecnología de estos drones de competición que se comercializan en tiendas especializadas y que requieren de un elevado número de piezas y partes de repuesto, así como material electrónico para el mantenimiento.

drones de carreras

Un buen punto de partida para adentrarte un poco más en este mundo es la web de Drones De Carreras (DDC), aunque es un dimensión del mundo de los drones que está en pleno proceso de definición. Es probable que tengas la oportunidad de ver alguna actividad de este estilo en ferias de ocio y otros eventos, en los que suelen ser el centro de atención de los visitantes.

¿Qué habilidades necesito?

De un modo genérico, aplicable tanto a la vertiente profesional como la lúdica, pilotar un dron es una tarea que conlleva un cierto grado de habilidad motora. Hay que desacoplar el movimiento de las manos, ya que en muchos casos con una controlamos el movimiento y con otra la cámara, y no necesariamente tendrán que moverse del mismo modo.

Además, cuando el dron se aleja más allá de doscientos o trescientos metros, no queda otra que usar la visión remota en la pantalla del mando de control o las gafas de visión en primera persona para manejarlo. Si tenemos en cuenta que según la legislación es el dueño del aparato el que tiene que hacerse cargo de los daños derivados de un mal uso, lo recomendable es entrenar en espacios controlados lo suficiente como para afrontar vuelos serios una vez adquirida la habilidad necesaria para ello.

bebop parrot fpv

El uso de las gafas de realidad virtual FPV requiere de un poco de entrenamiento para adaptarse a su interfaz, al menos al principio, aunque para modelos “de calle” no es un accesorio frecuente. Sí lo es en las modalidades de competición y en las aplicaciones profesionales.

Entusiásmate, pero con cabeza

El mundo de los drones es divertido y muy llamativo, especialmente para los early adopters, los entusiastas y las personalidades curiosas y con espíritu emprendedor. Pero, dependiendo de la orientación que queramos dar a esta afinidad, tendremos que tener en cuenta los pros, los contras, la legislación, la inversión necesaria para entrar en este mundo, nuestra condición física y nuestras aptitudes como pilotos de estos aparatos.

Recuerda que no sería la primera ni la última vez que a raíz de la adquisición de un dron, se acaba desarrollando una carrera profesional como piloto. Aunque tampoco hay que olvidar que, en su faceta lúdica, lo único que se requiere para lanzarse al mundo de los drones es tener ganas de divertirse. Si esta es tu vocación, hay modelos económicos con los que sólo tendremos que preocuparnos de volarlo o conducirlo, o las dos cosas a la vez, como en el Minidron Parrot Rolling Spider.


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