Como dirían en Juego de Tronos, winter is coming. Más aún: ya está aquí, y va a quedarse con nosotros un tiempecito. Con las temperaturas bajando cada semana, las facturas de electricidad y gas hacen mella en nuestras cuentas corrientes. Es un buen momento (tal vez el momento más adecuado) para considerar la instalación de un termostato inteligente.

Y si bien combatir el frío es uno de esos momentos más odiados por algunas personas, por suerte la calefacción de toda la vida se ha modernizado. Ahora la podemos regular desde el teléfono móvil para encenderla nada más salir del gimnasio, e incluso es capaz de aprender nuestros horarios para tener la casa caliente al tiempo que reduce el consumo. Estas son las claves detrás del termostato Nest.

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Y es que la forma en la que podemos calentar nuestro hogar ha cambiado radicalmente. Ya no hay necesidad de estar subiendo y bajando los grados manualmente, malgastando energía por nuestra parte o por un sistema que no entiende de horas, tramos ni precisión. ¿Te has dejado alguna vez la calefacción encendida o apagada por error? ¿Quién no se ha llevado el susto de subir por las escaleras y sentir que vas a morir de frío hasta que el piso alcance la temperatura adecuada? Ninguno de estos supuestos es un problema si cuentas con un termostato inteligente de Nest.

¿Cómo es el termostato inteligente de Nest?

Diseñado por un equipo de antiguos ingenieros de Apple, el termostato inteligente Nest (técnicamente Nest Learning Thermostat) debe su descripción al uso de una serie de sensores y conexiones que permiten el ajuste automático y remoto de su funcionamiento. Sus avanzadas prestaciones lo han convertido en un éxito rotundo, hasta el punto de que ya va por la tercera generación. La empresa fue adquirida por Google en 2014 y, desde entonces, no ha parado de progresar en el mercado de la domótica y la seguridad.

Como se puede ver en las imágenes, el termostato monta un dial táctil de acero cepillado abrazando una vistosa pantalla LCD de 5,3 centímetros de diámetro y 480 x 480 píxeles de resolución. Su color cambia según sube o baja la temperatura, facilitando su comprobación visual desde lejos. Pero no sólo se controla desde el dial. También cuenta con una app móvil (disponible para Android e iOS) e incluso una página web para encender o apagar la calefacción desde cualquier lugar.

Pero el termostato de Nest no solo sirve para controlar la temperatura de la casa. También cuenta con un sensor para controlar el nivel humedad, posee detección de movimiento y hasta realiza un análisis de la luz ambiental para saber si estás o no en casa. En función de estos parámetros el dispositivo es capaz de ajustar la calefacción y el aire acondicionado de forma inteligente, amoldándose a tu estilo de vida. Simplemente fija la temperatura deseada y olvídate del resto.

¿Cuáles son las ventajas de un termostato inteligente Nest?

Estamos usando el adjetivo “inteligente” de forma repetida, y este tiene un significado real en Nest. Este pequeño aparato es capaz de analizar los cambios típicos de temperatura que hacemos para generar un horario de calefacción acorde a nuestros hábitos. ¿Odias el calor antes de irte a la cama? Nest aprenderá a bajar la temperatura un par de grados antes de acostarte.

Supón que acabas de volver del gimnasio sudando y la casa está helada. Hay que tener cuidado para no quedarnos tiritando, pero tampoco es cuestión de dejar la calefacción encendida con dos horas de antelación. Es por ello que Nest también es capaz de dar una estimación del tiempo que tardará la casa en alcanzar la temperatura de confort.

Cuanto más fría sea tu ciudad, más ahorrarás, ya que su análisis del entorno optimiza el gasto. Esto afectará a tu factura mensual. Al final del invierno te habrás dado cuenta de dos cosas: has pagado menos por mantener tu hogar igual de bien atemperado y habrás reducido tu consumo. A su vez, esto redunda en un menor impacto de carbono y contaminación ambiental.

Aprendiendo de nuestro comportamiento

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Para que Nest desarrolle su sistema de aprendizaje, antes debemos usarlo, habituarlo a nuestras costumbres. Para ello debemos marcar dos temperaturas: la fijada por el usuario y otra más baja, el modo ECO. Este periodo de adaptación dura aproximadamente una semana.

Cada vez que sus sensores detecten que has salido de casa o ha salido el sol y entra por las ventanas, el termostato habilitará este modo y minimizará el número de horas de funcionamiento, optimizando el consumo.

El termostato puede además complementarse con una cámara externa para detectar la temperatura del exterior del domicilio. Todos sus datos los almacena en la nube, en un servidor seguro y cuida de que las bajadas y subidas sean graduales, minimizando así el mal hábito de “levantar” la temperatura de golpe y con ello el gasto energético. Unos calentones que tampoco hacen favor alguno a nuestra cartera.

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Leídas sus virtudes, tal vez te estarás preguntando “¿y puedo usarlo en mi casa?”. La respuesta casi siempre será sí.

Nest sólo pide dos requisitos: cumplir con los protocolos de voltaje adecuados y una breve instalación para conectarse al resto de tu sistema. El termostato es compatible con calderas mixtas, calderas de sistema centralizado, calderas de condensación con el estándar OpenTherm, depósitos de agua caliente, sistemas de suelo radiante e incluso bombas de calor de fuente de aire y geotérmicas. Y puesto que técnicamente controla toda la climatización del hogar, también te servirá para utilizar el aire acondicionado mucho más racionalmente cuando llegue el verano. Qué lejos está el verano…