Nos vamos de vacaciones. Ese momento en el que, lo sabemos, los datos que tengamos contratados nunca van a ser suficientes. Nos gusta compartir los momentos en los que estamos pasándolo bien, cuando somos felices y disfrutamos, pero también queremos compartirlos con aquellos que no nos han podido acompañar. Y, cada vez que nos conectamos a una red WiFi con la intención de ahorrar datos en nuestra tarifa, olvidamos los riesgos de navegar en redes Wi-Fi públicas.

Porque estamos tan acostumbrados a utilizar el WiFi de cualquier lugar que pedimos la contraseña en un bar antes que el café o en el hotel antes de registrarnos. Y en muy pocas ocasiones nos preocupamos por el tipo de seguridad de la conexión: mejor si la WiFi es abierta y no tenemos que poner la contraseña. Y estamos compartiendo información con los que nos rodean, a veces sin ser del todo conscientes.

Pensamos que una WiFi pública es una “free WiFi”, ya sea en el parque o en el Polideportivo Municipal. Una conexión abierta como una fuente en el parque. No sabemos con quién estamos compartiendo la red, si alguno de estos dispositivos está infectado por malware o si alguien puede estar intentando capturar datos.

1. Proteger la información que se envía en las WiFi públicas

Pensamos que estamos protegidos porque nuestros datos no son valiosos, pero luego nos comportamos como si estuviéramos en nuestra propia casa. Bastante tenemos cuando llegamos al hotel con que la calidad de la conexión en la habitación sea buena y no haya que salir al pasillo para usarla. Pocos solicitamos información del tipo de conexión, de cifrado, si estamos aislados o no del resto de clientes del hotel, etc.

Y todavía en un hotel pueden ser un poco más rigurosos con la configuración de la WiFi, pero en una cafetería o en un bar lo más probable es que nos faciliten la contraseña del router que les ha dejado el operador. Ahí no existe ninguna segmentación. Estamos en una WiFi pública pero actuamos como si estuviéramos solos, hasta el punto de comprar e introducir los datos de la tarjeta, o vincular nuestro PayPal en las pasarelas de pagos.

Una VPN nos ayuda a proteger la información que intercambiamos con los demás. Las contraseñas de acceso a nuestro correo, a nuestras redes sociales, los datos de nuestras cuentas bancarias si tenemos que hacer alguna consulta o transferencia… Si estamos fuera de casa y queremos navegar con tranquilidad necesitamos el extra de protección que nos facilita una VPN. Especialmente porque en muchos casos estas credenciales de acceso a sitios web o redes sociales son siempre las mismas. Por lo que si caen en malas manos tienen acceso a mucha más información de la que nos gustaría.

2. Túnel de cifrado para encriptar la información

Utilizar una VPN crea un túnel de cifrado entre nuestro dispositivo y el destino final a través de los servidores del servicio VPN. De esta forma aunque estemos conectados a una WiFi pública —y algún dispositivo que comparta red con nosotros esté infectado por secuestradores de contraseñas y trate de recopilar datos de la red—, lo que podría ver que transmitimos estaría cifrado. Esto nos da, sin necesidad de ser expertos, la tranquilidad de googlear como lo haríamos en casa.

Realizar compras, consultas de nuestra cuenta bancaria o navegar por la red sin el susto a que nuestros usuarios y contraseñas sean interceptados. El cifrado de nivel bancario entre nuestro ordenador y el punto de acceso WiFi, y de aquí hasta el servidor del servicio VPN que nos conducirá al destino final de nuestra navegación, permanece seguro.

Y lo mejor de todo es que se puede utilizar desde cualquier dispositivo, un smartphone, una tablet, portátil o sistema operativo, ya sea Android, iOS o Windows como es el caso de Norton WiFi Privacy. La otra gran ventaja es su facilidad de uso y puesta en marcha. Una vez instalado elegimos que la VPN se inicie cuando lo hace nuestro sistema, estando protegidos en todo momento sin tener que configurar nada extra.

3. Sin bloqueos regionales, navegando como en casa

En muchas ocasiones si viajamos fuera de nuestro país a la hora de acceder a servicios nos podemos encontrar con algún bloqueo regional. No se trata de que exista censura en algún país que visitemos sino que, por ejemplo, un servicio que tenemos contratado para ver películas o series no nos muestre las de nuestro país de procedencia, sino las de aquel en el que estamos de visita o cualquier otro que elijamos al conectarnos a la VPN. Esto es algo usual porque depende de los derechos de uso y explotación de cada país.

El uso de VPN nos permite sortear estos bloqueos regionales, navegar igual que si estuviéramos en tu casa. Tus series, tu música, acceso al buscador en tu idioma, etc. El tráfico que recibe el destino se realiza desde el servidor de VPN al que nos conectamos, por lo que no depende de nuestra ubicación física.

A esta característica le podemos sacar partido todo el año y no solo durante nuestras vacaciones. Especialmente si somos aficionados a ver series o películas que muchas veces tardan algo más de los que nos gustaría en llegar a nuestro país. Es una tendencia que cada vez se practica menos, porque los estrenos suelen ser ya a nivel mundial, pero aún es bastante habitual. También para realizar compras a través de la página del país que nos interese y no necesariamente del nuestro. Un ejemplo: productos que están más económicos en otro destino porque el cambio de moneda resulta favorable.

4. Sin rastreos

En el caso de Norton WiFi Privacy no se recopilan datos de navegación, no se guardan registros de accesos. Esto es muy importante ya que una VPN al final es tan fiable como lo es el proveedor que nos presta el servicio. Si queremos estar tranquilos mejor confiar en alguien que sea una referencia y sabemos que no se guardarán datos de nuestras conexiones.

Si queremos conectarnos a nuestro NAS del hogar donde tenemos almacenados datos o lo estamos utilizando para realizar alguna descarga nuestra información quedará protegida. Hay que pensar que aquí podemos tener almacenadas desde fotos, películas, música o juegos a programas de ordenador o copias de seguridad de nuestros ordenadores personales que no queremos que queden registrados en ningún lado.

5. Navegar de forma privada

Por último, como consecuencia de acceder a internet a través de una VPN estamos navegando de forma anónima. De esta manera datos como podrían ser la IP desde la que nos estamos conectando no se podrían rastrear. Un VPN anonimiza parte de nuestra huella en la red.

Por ejemplo, nuestro proveedor de Internet, ya estemos en casa o de vacaciones en un hotel, no sabrá desde donde nos hemos conectado. Los servicios a los que accedemos, como Google o Facebook, lo tienen un poco más difícil para recoger geolocalización y datos de navegación. Se acabaron los anuncios personalizados en función de las visitas que hicimos.

Hay hay que tener en cuenta que, si hemos viajado a otro país de la Unión Europea, podemos utilizar nuestra tarifa de datos con normalidad. Aunque siempre mejor informarse antes con la operadora en función del país de destino. La eliminación de las tarifas adicionales para el roaming ha supuesto un antes y un después. Ya no se vuelve imprescindible el uso del WiFi para estar conectados. Y esto, junto a una suite de control como la de Norton, o un buen antivirus para blindar y garantizar nuestra seguridad, puede ayudarnos a estar protegidos por muy poco dinero.

Norton Wifi Privacy

Con el pack Norton Wi-Fi podremos proteger la información privada como contraseñas, datos de cuentas bancarias y números de tarjetas de crédito cuando estemos conectado a una red Wi-Fi pública en un dispositivo PC, Mac o móvil.

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Norton Security Deluxe

Con este Norton Security Deluxe contamos con una solución única, global y sencilla capaz de proteger hasta cinco dispositivos, incluyendo PCs, Macs, smartphones y tablets, todo con una completa suite de protección frente a virus.

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