El ruido del interior de un ordenador de sobremesa, se combate en tres frentes distintos: Ventilación, aislamiento y vibraciones de componentes.

En la ventilación, destaca la necesidad de disipación de calor por parte del componente que más se calienta en un PC, el microprocesador. En los modelos potentes de varios núcleos, puede llegar a alcanzar los cien grados fácilmente, por lo que necesita un sistema que evacué eficazmente la temperatura, pero a la vez, respete los niveles  de contaminación acústica. Un disipador de gama baja, cumple una función o la otra, pero nunca las dos de manera eficiente.

En nuestro caso, para bajar unos cuantos decibelios, optaremos por cambiar el ventilador de nuestro disipador, por un modelo de ventilador extra silencioso, del mismo diámetro del antiguo, siempre y cuando el modelo de disipador permita su sustitución. Aquí tienes unas cuantas sugerencias para mejorar la ventilación de tu PC. En caso negativo, convendría reemplazar el disipador por entero, utilizando uno de marca especializada en componentes silenciosos.


La segunda mayor fuente de ruido de un PC son los ventiladores de la carcasa. Estos ventiladores, son con casi total seguridad el componente más económico de un ordenador de sobremesa estándar, y eso significa que por tan solo uno pocos euros más, tendremos al alcance modelos sensiblemente superiores, tanto en rendimiento como en sigilo.

Hemos de tener en cuenta que es más eficaz un ventilador de 120 milímetros de diámetro de gama alta que dos ventiladores mediocres de 80, con las consecuentes ventajas si lo que buscamos es silencio.

Procederemos por tanto a desinstalar los ventiladores de que teníamos de serie en la carcasa, y sustituir cada par de ellos por uno de la mayor dimensión posible, cuidando de colocar al menos dos para crear una corriente de aire. En la parte inferior lo montaremos de tal modo que absorba aire hacia el interior, y la parte superior de modo que expulse el aire caliente al exterior.


Una  tarjeta gráfica de calidad, llevará siempre un disipador unido a un ventilador, debido a las altas temperaturas alcanzadas cuando de encuentra a pleno rendimiento. Debido al pequeño espacio destinado este componente en las ranuras de expansión, no podremos sustituir el disipador como hemos hecho en el paso anterior, y es por lo que deberemos centrarnos en su correcto mantenimiento: deberemos pasar un aspirador de mano al menos una vez al mes, alrededor de la tarjeta, y específicamente sobre las palas del pequeño ventilador.

Debido a la corriente de aire generada en el interior de la carcasa, gran parte del polvo de la habitación se acumula en los componentes móviles. Esto, con el paso del tiempo, dificulta el libre giro del ventilador, lo que conlleva la aparición de diversos ruidos y rozamientos, y de ahí la necesidad de mantenimiento constante con aspiradora.

Apretaremos también los tornillos o lazos de seguridad que mantienen unida esta tarjetas o tarjetas gráficas a la estructura metálica, evitando cualquier vibración que pueda producirse.


La segunda gran fuente de ruido son las vibraciones producidas por los componentes móviles y giratorios de nuestro PC, siendo el disco duro el máximo exponente.

Las altas velocidades de giro de estos discos hacen que las vibraciones se transmitan mecánicamente a través de las uniones con la carcasa del ordenador, normalmente mediante tornillos, en casettes dedicados al efecto.

Hay dos maneras de poner remedio a este problema: reducir la vibración o eliminarla por completo, dependiendo ya de lo que estemos dispuestos a invertir.

La mejor forma de eliminar los ruidos provenientes del Disco Duro, es la sustitución por una unidad SSD, o discos en estado sólido. Se trata de memorias que carecen de componentes  giratorios, evitando todo rozamiento, y por tanto el calentamiento y el ruido. Tienen otras ventajas añadidas como la gran velocidad de acceso a los datos.

La desventaja es el precio, que aunque más accesible que los pasados años, aún dista mucho de los discos duros convencionales. Es por esto, que la opción más recomendable es la adquisición de una unidad SSD únicamente para la instalación del sistema operativo, que es el que más accesos al disco genera, y por tanto mayor ruido, relegando las unidades convencionales de mayor capacidad a tareas de almacenamiento,

La segunda forma de reducir ruido es limitando la vibración producida con algún material elástico. Para ello, se comercializan pequeñas arandelas de espuma que rodean los anclajes de la unidad de disco a la carcasa, absorbiendo de forma eficaz las ondas sonoras.


Para finalizar, tan solo nos resta hacer referencia a un último método para reducir el ruido generado en el interior del PC: el aislamiento de su estructura.

Existen varios materiales en el mercado que son específicos para absorber las ondas acústicas. Para nuestro propósito servirá una plancha de espuma de tres centímetros, con la mayor densidad que podamos encontrar, ya que a mayor peso por metro cúbico, mayor capacidad de absorción.

Cortaremos a la medida de nuestra carcasa, para pegar cada pieza en los laterales y parte superior, dejando la parte frontal y posterior libre, para permitir una correcta entrada de aire. Hemos de asegurarnos que no obstruye ninguna conexión, pieza o componente, y que no entra en contacto con la placa base o algún disipador, ya que alcanzan temperaturas considerables.

Si hemos seguido los cinco pasos descritos en esta pequeña guía, podemos comprobar una drástica reducción del nivel sonoro en nuestra habitación o centro de trabajo, lo que repercutirá de forma muy positiva  en nuestra salud y estado de ánimo, de forma que las horas delante de una pantalla serán mucho más llevaderas.


Etiquetas: ,