El mercado de las televisiones evoluciona hacia una calidad de imagen nunca antes vista, contenidos interactivos, programación a la carta, contrastes más marcados, etc. El gran sacrificado en este camino ha sido el sonido, ya que las pantallas planas, por la reducción del espacio, limitan la calidad que pueden ofrecer al oído del espectador. Es por esto que muchos usuarios se decantan por completar su experiencia multimedia con el sistema de sonido que más se adecua a sus necesidades. A través de esta guía Tecnología de Tú a Tú explica paso a paso los elementos que lo componen para poder configurar el que más se ajuste a cada usuario.

El amplificador va a definir en buena medida la potencia y la calidad del sonido que saldrá del equipo, lo que le convierte en la parte más importante del home cinema. La capacidad de amplificación que necesite el usuario dependerá del espacio en el que se llevarán a cabo las reproducciones, cuanto mayor sea, más potencia será necesaria. Además de la potencia hay que tener en cuenta las posibilidades de decodificación y las diferentes conexiones, desde salidas HDMI, hasta puertos USB para reproducir directamente desde un pendrive. Si además del televisor quieres conectar otro tipo de dispositivos como videoconsolas o reproductores, otra solución son los receptores , que poseen más conexiones de entrada.

En esta primera selección, la del amplificador, también habrá que decidir si se necesita con reproductor o sin reproductor. Dentro de las opciones con reproductor, la mayor calidad de imagen la va a aportar la tecnología Blu-ray. Si disponemos de un televisor con tecnología 3D, lo lógico es que el equipo de home cinema también lo sea para poder exprimir al máximo las prestaciones. Otras opciones más económicas son las que reproducen DVD. Además, existen reproductores que pueden convertir tu televisión en una Smart TV.


Los altavoces son el otro gran apartado a tener en cuenta. Normalmente se adquieren junto al reproductor. El número varía en función del sistema de salida del amplificador. Los estándares más utilizados son el 2.1 y el 5.1, donde el primer número se corresponde con la cantidad de altavoces de frecuencia media alta y el segundo a los de baja frecuencia o subwoofer. Aquí, además de las prestaciones cobra importancia el diseño. Hay sistemas que ofrecen la posibilidad de conexiones inalámbricas.

Las barras de sonido son una alternativa compacta para gozar también de una buena calidad de sonido. Son perfectas para espacios más pequeños, ya que ocupan menos y necesitan menos cableado, ofreciendo unas buenas prestaciones para completar las sensaciones que ofrece la pantalla plana. Si sólo se va a utilizar la barra de sonido, es conveniente que integre el amplificador para dotarlo de mayor potencia. Si ya disponemos del mismo, no será un requisito indispensable. También existe la posibilidad de que la barra de sonido incorpore el reproductor.