Un mantenimiento adecuado evitará la acumulación de suciedad,
facilitando la limpieza y aumentando la esperanza de vida de nuestro
dispositivo. Dependiendo de nuestro tipo de cámara, los cuidados serán más o menos habituales. Una réflex necesitará una limpieza continuada debido a las posibles partículas que puedan entrar durante el cambio de objetivos, por lo que estaremos al tanto de la suciedad del objetivo y de su sensor. Una compacta todoterreno, únicamente necesitará que cuidemos el objetivo.


Las manchas más usuales son el polvo y la grasa proveniente de las huellas dactilares, y son las que trataremos en los siguientes pasos. En casos de manchas muy persistentes, aunque no garantice que se pueda arreglar el estropicio, sigue la regla de oro: nunca utilices agua ni jabones o detergentes. Los detergentes se impregnan en la lente y el agua tarda mucho en secar, generando una humedad muy nociva. El alcohol es el mejor amigo contra esas manchas, siempre aplicado sobre un trapo muy suave.

El material de limpieza es especialmente importante en la limpieza de unidades ópticas y electrónicas. Como hemos mencionado en el paso anterior, no valen todos los limpiadores, ni todos los materiales. Poe ejemplo, el socorrido papel higiénico, las servilletas y los pañuelos de papel no son convenientes para estos menesteres, ya que, aunque nuestro tacto no lo note, producen micro lesiones en los objetivos. Lo sustituiremos por un pequeño paño de microfibra, similar al que acompañan las gafas de sol.
El pincel será el mejor aliado a la hora de remover partículas de polvo, y para ello, ha de ser muy suave y de fibras naturales. Deberemos tener mucho cuidado con tocar esas fibras con nuestros dedos, ya que los mancharíamos de grasa, perdiendo toda su eficacia.
El soplador, es un artilugio con forma de pera que expulsa aire al presionarlo, y puede estar acompañado de un cepillo. Al soplar nosotros, expulsamos partículas de saliva que no hacen ningún bien a la limpieza de nuestra cámara, y es por lo que se utiliza estas peras para llegar a los pequeños rincones como las ranuras de las tarjetas, conectores, etc.
El líquido disolvente es el tercer pilar de la limpieza de lentes. El alcohol es el más utilizado, pero asegúrate de que es especial para limpieza de lentes, ya que alcoholes más agresivos pueden dañar la película anti reflectante de algunos objetivos. Las toallitas humedecidas especiales para cámaras son otra buena opción.

Método de limpieza de los objetivos.
El objetivo es muy parecido a la superficie del ojo humano, no se trata de un vidrio compacto, si no que consta de una lente formada por varias capas y películas superpuestas, algunas de ellas de tan solo unas micras de espesor.
Ya hemos mencionado que el papel está prohibido utilizarlo, tanto como el faldón de la camisa o camiseta, al menos si tenemos en estima a nuestro dispositivo.
Procederemos en primer lugar a retirar el polvo con la brocha, ayudándonos de un soplador tipo pera si el lugar es inaccesible o las partículas se encuentran muy adheridas.
Una vez hecho esto, añadiremos un par de gotas de alcohol desnaturalizado o similar a un pequeño paño de microfibra, y frotaremos suavemente en círculos, desde la zona central hacia afuera. Es importante que el alcohol o disolvente nunca se añada directamente sobre la lente.
Las esquinas las podemos repasar nuevamente con la brocha, ya que es donde las partículas tienden a acumularse. En caso necesario repetiremos la operación tantas veces como fuera necesario, pero siempre de manera muy suave.


Limpieza del sensor.
El sensor de una cámara réflex es una de las partes más delicadas susceptibles de limpieza. Aunque nunca se limpia el sensor propiamente dicho, el polvo se acumula sobre un pequeño cristal que lo recubre, y que es extremadamente delicado.
Esta operación por tanto, es tan delicada que muchas personas lo dejan en manos de profesionales, sobre todo en equipos valorados en miles de euros.
En este paso, no trataremos de describir el método de limpieza, que conlleva un riesgo, no exagerado, pero ciertamente real, máxime en aquellos usuarios con poca experiencia.   Tan solo apuntaremos las líneas rojas por las que no hemos de pasar en ningún momento en caso de que nos atrevamos con esta tarea:

  • El material empleado ha de ser de primera calidad. Será necesario un pincel extra suave, para evitar cualquier fricción con el cristal- Este cristal sueles ser de una factura muy delicada, y esmerilado mediante laser, por lo que el cuidado ha de ser máximo.
  • La habitación ha de estar limpia, con las mínimas partículas de polvo en suspensión, y la mesa de trabajo ha de estar despejada para tener libertad de acción, sin que podamos obstaculizarnos.
  • Utiliza la opción de limpieza de tu réflex antes de acceder al sensor, y verifica que la batería tiene suficiente carga, ya que es necesario que las cortinillas estén abiertas el tiempo suficiente para efectuar la operación de limpieza.
  • Dejar secar el líquido de limpieza, sin extenderlo en demasía por el cristal que protege el sensor. Es preferible realizarlo en varias ocasiones de manera suave.


Por último, unos cuantos consejos a tener en cuenta para el cuidado integral de tu cámara fotográfica:

  • Compra y lleva junto a tu equipo un kit de limpieza, preferiblemente que no sea “made in china”. Sería paradójico ahorrarnos cinco o seis euros en un producto que puede proteger un equipo de varios cientos.
  • Utiliza filtros. Corrigen defectos de luz en diversas condiciones, y además de ello, protegen el objetivo de manchas, arañazos y roturas. El cambio de filtro es sensiblemente más barato que la sustitución de un objetivo.
  • Si buscas resultados profesionales, los pinceles antiestáticos son muy efectivos, sin los inconvenientes de los materiales  tradicionales. La grasa y la suciedad se disuelven de una sola pasada, evitando que las motas se pequen a la lente por la electricidad estática.
  • No supongas que una cámara compacta no necesita de estos cuidados, ten en cuenta que ante un arañazo siempre podrás cambiar de objetivo en una réflex, pero ese rasguño acompañará a una compacta hasta el final de su vida útil.
  • Por último, guarda tu equipo en su funda de transporte cerrada completamente, utiliza las tapas de los filtros, cambia de objetivo lo más rápido posible si te encuentras en una situación con viento, y evita dejar las cámaras al alcance de los niños.

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