Gracias a que carecen de partes móviles, las ventajas de estas unidades es obvia: menor desgaste, mayor resistencia a golpes y vibraciones y ruido casi inexistente. Además de esto, la latencia es menor, y disminuye sensiblemente el tiempo de acceso a los datos contenidos en la unidad. Para explotar estas grandes cualidades, hemos de configurar correctamente el hardware y realizar pequeñas modificaciones en  nuestro Sistema Operativo.

En primer lugar, unas breves consideraciones sobre la instalación en el interior de un PC. El tamaño de los SSD es mucho menor que un disco duro convencional, por lo que necesitaremos un adaptador de dos pulgadas y media para introducirlo en las bahías dispuestas al efecto en las torres ATX y miniATX.
En caso de no disponer de este adaptador, con un poco de cinta americana o de embalar, podremos adherirlo a la carcasa de las bahías, sin riesgo a que se despegue o se caliente, debido a las cualidades de este tipo de dispositivos.


Una vez instalado en el ordenador, nos resta configurar correctamente el Software, y es ahora donde entra en juego el famoso TRIM.

TRIM es la solución a la progresiva degradación de este tipo de unidades, y consiste en una continua comunicación entre el Sistema Operativo y el disco, para que éste sepa que sectores no contienen información útil para el sistema, y por tanto puedan ser sobre escritos, sin generar saltos o lagunas en la memoria.

Obviamente, la unidad de disco ha de ser compatible con esta tecnología, lo que ocurre en la casi totalidad de dispositivos actuales, y además, el Sistema Operativo debe soportarlo, como es el caso de Windows 7.
Ingresaremos en el menú BIOS de la placa base, generalmente podremos acceder a el pulsando F8 o F1 al iniciar el PC.

Una vez dentro, y en el apartado de dispositivos, seleccionaremos los distintos modos SATA hasta encontrar uno llamado AHCI, que marcaremos. Este modo, distinto del más conocido modo IDE, proporciona mayor rendimiento a nuestra unidad, y lo que es más importante, habilita la capacidad de soporte del TRIM.


Después del paso anterior, salimos del menú BIOS guardando los cambios, e iniciamos de forma normal el PC.

La indización de archivos es una característica de las últimas versiones de Windows que posibilita una búsqueda más rápida y eficaz, y para ello “peina” de manera regular todos los ficheros para generar un índice de referencia.  En los SSD, al movernos en tan altas velocidades, no es necesario el índice, resultando contraproducente el escaneo de archivos, que además de ralentizar el PC, degrada los sectores por excesiva sobre-escritura.

Lo más aconsejable es desactivar la indización únicamente en las unidades SSD, y para ello nos moveremos en Mi PC, haciendo clic derecho en las unidades que deseemos. En el menú contextual, desmarcamos la casilla “Permitir que los archivos de esta unidad tengan el contenido indizado además de las propiedades de archivo”, y listo, repitiendo la operación con cada una de las unidades.


Al igual que en el paso anterior, el almacenamiento de archivos temporales ha venido siendo casi imprescindible en las unidades de memoria con discos mecánicos, ya que ofrecía buenos resultados,  optimizando la limitada velocidad de transferencia a costa de ocupar memoria RAM.

Este problema no tiene lugar en dispositivos con tasas muy elevadas de transferencia, y es por lo que procederemos a cambiar la carpeta contenedora de estos archivos, a un disco duro mecánico.

Ocurre lo mismo con la desfragmentación de disco, siendo poco aconsejable su utilización en esta unidad, ya que la fragmentación de datos no supone problema alguno al no existir partes mecánicas encargadas de buscar los sectores de un disco. Procederemos a deshabilitarlo haciendo clic con el botón derecho del ratón sobre “equipo”, y marcando “servicios—desfragmentar—propiedades—deshabilitar”.


Por último, solo nos queda deshabilitar algunas funciones menores, que aunque no suponga un aumento considerable en el rendimiento de nuestra máquina, reducirá la degradación de nuestro SSD, alargando la vida útil del mismo.

Eliminamos el archivo de paginación, carente de utilidad al existir una gran rapidez de acceso a la memoria, con lo que ganaremos mayor espacio en disco, muy apreciado por los precios en los que nos movemos en esta clase de dispositivos. Podremos deshabilitarlo siguiendo la ruta “Panel de control—Sistema–Configuración avanzada –Rendimiento—configuración–Opciones avanzadas–Memoria Virtual”.

La hibernación tampoco tiene sentido en una unidad en la que los tiempos de encendido y apagado son mínimos, por lo que es innecesario hibernar el equipo, ya que consume los mismos recursos y tiempo que apagarlo completamente.

Podemos anularlo en la consola de Windows, a la que accederemos ejecutando el comando “cmd”. Una vez dentro, escribimos “powercfg -h off” sin las comillas, y pulsamos enter.

Para terminar, un pequeño truco para los usuarios de Firefox: se puede configurar este navegador para que únicamente utilice memoria RAM como memoria cache del sistema, y lo haremos tecleando el conocido comando “about:config” en la barra de direcciones. Una vez abierta la nueva ventana, buscaremos la cadena que contiene “browser.cache.disk.enable” y lo anularemos marcándolo como “false”.
A continuación, con el botón derecho, creamos un nuevo valor llamado “disk.cache.memory.capacity” y a su derecha, añadiremos el tamaño de la memoria que deseemos, recomendado 102400, o lo que es lo mismo, 100 Mb.


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