Dash&Dot regalar Navidad

Enseñar a los niños a programar es uno de los debates a nivel educativo que estamos viviendo en la actualidad. Aunque la potencial preparación para un mercado laboral cambiante y que supone todo un nuevo desafío para los estudiantes es en lo primero que uno puede pensar cuando se plantea enseñar programación a los más pequeños, en realidad, las ventajas de introducir a los niños una base y elementos relacionados con la programación va mucho más allá.

Si estas navidades tienes pensado hacer un regalo para que los niños se inicien en el mundo de la programación, acertarás. La opción de Dash&Dot es adecuada para niños y niñas a partir de 4 años, y en ella encontrarás una manera diferente de introducir a los más pequeños en el camino de la programación directamente en casa.

De usuarios a creadores mucho más sociables

Al igual que recientemente se ha asumido que el aprendizaje de idiomas es más factible en edades tempranas, con la programación se está llegando a la misma conclusión por lo natural que resulta para los niños y niñas aprender conceptos, técnicas y la propia lógica asociada a la programación. Pero no hay que quedarse en el desarrollo del pensamiento computacional como único beneficio de que los niños empiecen a programar desde edades tempranas. Más creatividad, motivación o emprendimiento están presentes en todo el proceso.

Los beneficios educativos asociados al aprendizaje de un lenguaje de programación arrancan en el mismo momento en que el niño pasa de consumidor pasivo a auténtico creador. A no usar herramientas sino a sentar las bases para poder crearlas según sus necesidades. A fomentar su autonomía. Pero no solo eso.

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A nivel social, recientes estudios apuntan a que la programación también proporciona a los niños y niñas un entorno donde desarrollar habilidades emocionales y sociales de una forma directa y potente. Lo habitual es que cuando los niños se encuentran tratando de solucionar un problema, pedir ayuda o consejos a compañeros sea una actividad más, promoviendo de este modo una mayor socialización en la clase o el entorno en que se esté produciendo la actividad y convirtiendo una actividad que podría parecer individual en un potente elemento de trabajo colaborativo.

Además, avanzan en herramientas y destrezas de comunicación y presentación de ideas, al tener que proponer soluciones al grupo de trabajo o debatir con el resto de miembros posibles alternativas.

Pero no acaban aquí las bondades del aprendizaje de lenguajes de programación en edades tempranas. Diversos estudios indican que aquellos alumnos que se iniciaron pronto presentaban menos estereotipos de género cuando se referían a las carreras técnicas y no declinaban o rechazaban un futuro estudiantil o profesional en estas disciplinas por su género.

DASH APP

Programar para aprender: ventajas en la educación de los niños

En los años 80, el lenguaje de programación Logo llegó a algunas escuelas de EEUU con el objetivo de introducir la programación entre las materias de la educación primaria y secundaria. De esos primeros años se sacaron rápidamente interesantes conclusiones que apuntaban a un aumento de la capacidad de atención de los alumnos, así como a mejores resultados académicos en matemáticas. Actualmente, la asignatura de programación es habitual en países como EEUU, Reino Unido o Estonia.

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Ese aprendizaje de la programación proporciona a los alumnos estrategias para afrontar la resolución de problemas complejos por medio de la división en otros más pequeños. También avanzan en capacidad de análisis para enfrentarse a procesos de búsqueda de errores y su correspondiente corrección, desarrollando de forma global el pensamiento abstracto.

Una última consideración a tener en cuenta como valor positivo de los programas, servicios y juguetes para enseñar programación a los niños es el idioma en que están disponibles muchos de ellos. Suele ser inglés, y en vez de verlo como un obstáculo, piensa mejor que es una ventaja que permitirá a tus hijos reforzar el aprendizaje del idioma y les ayudará a despertar el interés en otras asignaturas.

No todo vale para aprender a programar: el caso de Dash&Dot

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Si le hablas a alguien de que quieres enseñar a programar a un niño, lo habitual es como mínimo una muestra de desconcierto. Muchos piensan que, al hablar de enseñar programación, nos estamos refiriendo a lenguajes complejos con el único objetivo de preparar a los niños a programar en un hipotético futuro profesional en el sector tecnológico. Nada más lejos de la realidad. No queremos crear programadores para trabajar en el sector tecnológico.

Cuando nos referimos a enseñar a programar a los más pequeños, en realidad queremos decir que vamos a buscar el desarrollo de determinadas habilidades que implican múltiples disciplinas que de entrada no se identificarían con la programación. Y para ello usaremos programas concretos creados para que los niños resuelvan problemas, se planteen alternativas a las soluciones y con ellos sean capaces de crear juegos sencillos, por ejemplo.

Esas soluciones, como pueden ser Scratch, Code.org o The Foos, entre muchas otras, presentan un entorno amigable para el aprendizaje y uso de los niños, pero sobre todo son programas que los motivan y que tras unas nociones básicas, les proporcionan una base con la que ellos mismos serán capaces de avanzar y construir su propio conocimiento.

Uno de los métodos que aúnan todos estos elementos es Dash&Dot, dos robots a los que los niños cogen enseguida cariño gracias su diseño y características, y con los que pueden dar sus primeros pasos en el aprendizaje de un lenguaje de programación visual mientras juegan.

Otras de las ventajas de Dash&Dot es que no necesita pilas. Su batería interna se recarga vía microUSB, como los smartphones, y la autonomía es de varios días. Los sensores que incluyen los robot les permiten interaccionar con el entorno (sensores de posición) y con el propio niño gracias a los altavoces y micrófonos incluidos.

Tanto para jugar como para aprender los conceptos básicos de programación, Dash&Dot incluye aplicaciones para tablets y smartphones (iOS y Android) que abarcan una edad de uso de entre 3-4 años hasta 12. Los más pequeños pueden aprender a controlar con mando a distancia o a crear rutas para que los robots se muevan e interactúan con las apps Go y Path.

Para los primeros contactos con la programación visual hay otras dos: Wonder y Blocky. En esta última se usa un lenguaje visual prácticamente idéntico a Scratch, uno de los más relevantes y conocidos del mundo en la actualidad. Y una vez establecida dicha base, el paso a un lenguaje diferente es completamente natural.

El kit formado por Dash&Dot tiene un precio de 229 euros y es un regalo ideal para esta Navidad porque se adapta a niños de diferentes edades. Los más pequeños le podrán sacar partido desde que lo abren, acercándose a él por curiosidad. Con él podrán jugar como si de un drone terrestre o vehículo teledirigido se tratase. Y a partir de los seis años disponen de aplicaciones directamente relacionadas con la programación que los inician de forma progresiva y mediante juegos, retos y resolución de problemas muy motivadores. Así lo han visto Bill y Melinda Gates, que hace pocos días lo indicaban como un regalo inteligente para una familia inteligente.

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