Los portátiles son equipos óptimos para llevar con nosotros cuando salimos de casa y no queremos depender de los ordenadores de los demás. Es cierto que con las tecnologías cloud podemos tener nuestros documentos y herramientas de trabajo siempre accesibles y listas para continuar con la edición de documentos o imágenes, o para redactar un artículo en una página web. Pero generalmente, nuestro ordenador sigue siendo irreemplazable en tanto en cuanto en él tenemos nuestros documentos, aplicaciones y otros contenidos de índole profesional y personal.

Con todo, los portátiles suelen sacrificar aspectos como el rendimiento o la conectividad en aras de la reducción de peso y tamaño. En los portátiles de tipo Ultrabook, convertibles o 2 en 1 se han ido integrando procesadores con un rendimiento ajustado, de modo que no sea necesario usar sistemas de refrigeración excesivamente grandes o voluminosos. Se han ido eliminando conexiones para hacer que los diseños sean finos y delgados, así como eliminando opciones de ampliación y expansión, quedándose con soluciones con una capacidad de almacenamiento modesta y una cantidad de RAM que n se puede ampliar.

Si bien estos equipos son óptimos para un tipo de usuario que prima la movilidad, existen otros que se benefician de un rendimiento lo más elevado como sea posible. Pero para ellos, es complicado encontrar propuestas especialmente pensadas para un uso en el que sea el rendimiento el parámetro principal que condicione la compra. Prácticamente la única opción óptima es el Apple MacBook Pro de 15’’.  Pero de un tiempo a esta parte, estos usuarios ávidos de rendimiento, han encontrado en los portátiles para gaming una solución de compromiso de gran valor.

Qué es el rendimiento

Cuando hablamos de rendimiento, no siempre se tiene muy claro a qué nos referimos. No solo se trata de cuántos núcleos tiene un procesador, o cuánta memoria. En el fondo se trata de cuántos Vatios consumen sus componentes. Efectivamente, hay una relación estrecha entre cuántos Vatios consume un procesador o una tarjeta gráfica y su rendimiento. Así, los portátiles “normales” de tipo Ultrabook o convertible, tienen procesadores que consumen unos 15 Vatios. Tienen gráficos integrados y cuentan con un número de cores que suele ser de 2 aunque con capacidad para manejar cuatro hilos de ejecución. Los equipos portátiles con un rendimiento elevado, tienen procesadores que consumen 45 Vatios.

La parte gráfica, cuando hablamos de rendimiento, pasa por integrar una tarjeta dedicada en vez de depender de los gráficos integrados en el procesador. En este caso, el consumo de una gráfica dedicada puede rondar los 40 Vatios para un modelo de gama de entrada como puede ser la NVIDIA GeForce 1050.  En los portátiles Ultrabook o convertibles, los gráficos consumen unos 5 Vatios. Así pues, el rendimiento está asociado a los Vatios. Y, a más Vatios, más tamaño se necesita para manejar el calor disipado por los componentes.

Es por este motivo que los portátiles con un alto rendimiento necesitan tener un mayor peso y tamaño que los portátiles “normales”. El MacBook Pro de 15’’ de Apple es un buen ejemplo de aprovechamiento del espacio, con un procesador Intel con cuatro núcleos y una tarjeta gráfica dedicada AMD Radeon que, sin embargo no supone un aumento de tamaño y peso considerables frente a los diseños de tipo Ultrabook.

Los equipos de gaming

En los equipos de gaming, sin embargo, los fabricantes no tienen más remedio que dar prioridad a que los juegos se muevan bien: el objetivo es jugar con solvencia sobre una plataforma portátil. La prioridad es esa, por lo que los equipos se diseñan sin un reparo especial en que sean grandes, más pesados y menos finos y delgados.  Se usan procesadores con cuatro núcleos físicos y ocho hilos de ejecución y gráficas dedicadas junto con un abundante número de conexiones y una capacidad de almacenamiento elevada, generalmente con más de una unidad de disco, junto con cantidades de memoria RAM elevadas.

Además, estos equipos suelen ser fácilmente ampliables al tener los componentes dispuestos de un modo “discreto” en vez de estar soldados en placa como sucede con los Ultrabooks y convertibles, lo cual facilita que los propios usuarios instalen unidades de almacenamiento más grandes o instalen más memoria RAM, por ejemplo.

Por estos motivos, los usuarios que necesitan disponer de equipos de alto rendimiento aunque no sea necesariamente para gaming (fotógrafos, ingenieros, diseñadores…), están optando por la compra de portátiles de gaming en vez de optar por soluciones de tipo estación de trabajo portátil, que haberlas las hay pero generalmente a unos precios superiores a lo que los presupuestos de un profesional liberal o un investigador académico pueden permitirse, y no suelen estar a la venta en canales de distribución estándar.

Teclados de colores, pero funcionan muy bien

Como contrapartida, los compradores de este tipo de equipos tienen que vérselas con diseños sumamente coloristas, con iluminación LED en el teclado o la pantalla, por ejemplo. Es un mal menor comparado con las ventajas de un equipo de gaming para profesionales que se dediquen a la programación, a la arquitectura, a la autoría multimedia o a cualquier otra actividad que precise de un elevado rendimiento computacional.

Otro aspecto del que se benefician los profesionales que usan este tipo de equipos de gaming es el de poder realizar presentaciones en formatos de realidad virtual. Los portátiles gaming, en general, pueden manejar gafas de realidad virtual como las HTC Vive o las Oculus Rift, o más recientemente las Lenovo Explorer. Y para demostraciones en eventos, convenciones o presentaciones al público, es mucho más práctico llevar un portátil que mover un equipo de escritorio.

Para una experiencia VR óptima, cuanto más potente sea la gráfica del equipo, mejor, todo sea dicho. Las Explorer son las que tienen más margen de maniobra en este apartado, y para usar unas Vive u Oculus habrá que elegir una gráfica capaz de manejar tasas de frames elevadas.

Al principio puede resultar chocante encontrarse en un evento “serio” con un equipo de gaming, pero lo cierto es que las ventajas son muchas y a efectos prácticos es una elección sumamente conveniente. Y además abre las puertas al ocio lúdico jugando con títulos de gran calidad gráfica, todo sea dicho.

Qué modelo elegir

Si nuestro acercamiento a los portátiles de gaming es más por una cuestión de rendimiento que por el gaming propiamente dicho, la clave está en elegir equipos con un procesador lo más solvente como sea posible. Es decir, preferentemente un  Core i7 7700HQ o similar como sería el caso del HP 17-AN004NS i7 , el ASUS ROG Strix GL702VS, o el Lenovo Legion Y520.

La tarjeta gráfica, sin embargo, no será tan crítica. Con tal de que tenga una gráfica integrada, ya habrá una diferencia notable frente a tener únicamente gráficos integrados. Especialmente interesantes son las tarjetas gráficas de NVIDIA, al ser compatibles con CUDA, un API de programación paralela ampliamente usada en ciencia e ingeniería.

ordenadores gaming

La excepción estará en el caso de que necesitemos usar entornos de realidad virtual, en cuyo caso sí será conveniente adquirir un equipo con una tarjeta gráfica de gama alta como el Acer Predator G9-593 con una gráfica GeForce GTX 1070 o el MSI GS63VR, también con una GeForce GTX 1070 y un procesador algo más potente.

En cuanto a la memoria, 16 GB son una cantidad óptima, aunque para tareas de autoría multimedia, 32 GB son una cantidad más adecuada. Si se busca la excelencia, el Lenovo Ideapad Y700-17-ISK ofrece nada menos que 64 GB de RAM, aunque solo se aprovecharán en casos muy específicos. Y para el almacenamiento, una unidad SSD de 128 GB más una unidad convencional de 1 TB es una buena solución.

Si trabajamos en aplicaciones de autoría multimedia, lo suyo es que la unidad SSD sea de 256 GB para que sea capaz de manejar los archivos caché de forma desahogada. Es el caso del equipo HP OMEN 17-w101ns, con una unidad de 256 GB SSD y una de 1 T B convencional. Es un modelo de 17”’ de pantalla, como el Lenovo Ideapad Y700, lo cual hace que el tamaño sea algo mayor, aunque a cambio tenemos unas prestaciones más avanzadas. La gráfica GeForce GTX 1060 es una solución de compromiso entre rendimiento y precio.


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