El ordenador portátil es el equipo estrella del freelance o autónomo, un tipo de trabajador que lleva su oficina allá donde vaya, pero que tiene en su casa el centro de operaciones donde pasa más tiempo trabajando. El portátil es en este caso la mayor y más versátil de las herramientas, delante de la cual va a pasar cientos de horas y de la que depende una buena parte de su rendimiento. Por eso, es fundamental elegir un equipo con el que sentirse agusto y que se adapte a nuestras necesidades de potencia, portabilidad y versatilidad.

Con esta guía vamos a intentar hacer una lista de las características que deberíamos exigir a nuestro nuevo portátil a fecha de invierno 17-18, y cuáles son los componentes prioritarios dependiendo de nuestro uso. Porque no es lo mismo un ordenador para trabajar únicamente ofimática, que uno para diseño gráfico, que otro para cálculos matemáticos. Así que vamos paso a paso:

¿Qué procesador necesitas?

El procesador es el componente más importante del ordenador, el “cerebro” que va a trabajar toda la información. Hay dos grandes fabricantes de microprocesadores: Intel y AMD. El primero es el más vendido y actualmente posee los procesadores más potentes, aunque AMD tiene algunos modelos con una relación calidad/precio imbatible, como sus últimos Ryzen. Sin embargo, es difícil aún encontrar portátiles con estos chips de AMD.

Asumiendo que optamos por un procesador de Intel, como muchos sabréis, este fabricante posee tres gamas principales para el segmento de portátiles que, de menos a más potente, se llaman i3, i5, i7. Y, a su vez, tienen dentro de cada uno de ellos varios submodelos que varían sensiblemente en rendimiento y precio. O en día cualquier gama tiene potencia de sobra para ejecutar casi cualquier programa, siendo los i5 suficientes para la inmensa mayoría de perfiles. ¡Pero mucho ojo, porque el número de 4 dígitos que lo acompaña a continuación es muy importante! Éste determina, además del submodelo dentro de cada gama, la generación a la que pertenece. Y es que los procesadores de Intel llevan llamándose i3, i5 ó i7 desde hace más de siete años, y huelga decir que nada tiene que ver el rendimiento de los modelos más antiguos a los más nuevos. Así, para estas navidades todos deberíamos buscar modelos 7XXX o incluso 8XXX, es decir, que el primer dígito sea un 7 u 8 (7ª y 8ª generación), de manera que los procesadores sean los 7400, 7700, 8400 y evitando que sean obsoletos 3XXX ó 4XXX.

¿Qué tipo de profesionales deberían priorizar la potencia de procesador? Aquellos en cuyo trabajo se realicen cálculos matemáticos y simulaciones, como ingenieros, científicos e informáticos, donde el número de núcleos y la frecuencia de reloj sí pueden significar una importante diferencia en ejecutar una simulación. Por eso, sería recomendable un portátil con procesador i7 como el de este Dell Inspiron.

¿Cuánto le vas a exigir a la memoria RAM?

Aquí nos fijaremos en dos cosas principalmente: cantidad y tecnología. Con 4GB tenemos suficiente para mover el sistema operativo con fluidez, pero si queremos tener varios programas y pestañas de navegador abiertas a la vez deberíamos optar por al menos 8GB, lo que nos garantizará que no se llenará y ralentizará todo el sistema. Pero para aquellos profesionales del diseño gráfico y la fotografía que trabajan con Photoshop con innumerables capas, o para arquitectos que diseñan con AutoCAD u otros programas exigentes con la RAM, deberíamos optar incluso por capacidades mayores, como el de este completísimo portátil 2en1 de HP Pavilion con 12GB. Y sobre la tecnología, intentaremos en la medida de lo posible que sea DDR4. Este tiempo de memoria es más rápida y consume menos que su predecesora DDR3, y los procesadores Intel de 7ª generación ya vienen preparados para aprovechar todo su potencial.

Disco duro

Aquí hay poca duda: no hay nada como contar con un disco duro SSD.  ¿Que qué ventajas tiene? Consumen muy poco, no hacen ruido, no emiten calor ni vibraciones y, lo más importante, son unas 5-6 veces más rápidos que un disco convencional. Y eso se nota muchísimo.

Así como contar con un procesador que sea más potente puede hacer que hagas algunas tareas un 20-40% más rápido, tener el sistema operativo instalado en un SSD acelerará tareas tan usuales como arrancar el equipo, abrir archivos grandes o ejecutar programas un 500%. Por ello es una inversión casi obligada. Por contra, también tiene desventajas. Su precio es más alto y su capacidad más baja que los discos duros clásicos, lo que hace que tengamos que hacer un combo de ambos tipos: un disco SSD, típicamente de 128 ó 256GB para el SO y los programas, y un HDD de varios terabytes de capacidad para guardar todos los pesados archivos que vamos almacenando, bien interno como los de estos portátiles de Acer Predator y Asus ROG, o bien tener este disco de archivos externo al ordenador. Es quizás una configuración extraña para alguien que nunca ha tenido un ordenador así, pero merece la pena acostumbrarse, ya que todo tipo de perfiles y de ordenadores pueden beneficiarse enormemente de la velocidad y silencio de estos discos.

 

¿Tarjeta gráfica?

Aquí la decisión se basa en su trabajamos con programas de vídeo o no. Y es que, dado el espectacular avance de las gráficas integradas en los últimos procesadores, que generan hasta imagen 4K y permiten jugar a videojuegos a calidades medias, para un ordenador cuyo uso va a ser únicamente ofimática, navegación web, revelado fotográfico (que no usa apenas gráfica) o programas de cálculo, una tarjeta gráfica dedicada es prescindible. 

Sin embargo, una tarjeta gráfica de gran potencia es fundamental en ordenadores de profesionales de la edición de vídeo, diseño 3D o videojuegos, donde es necesaria toda la potencia gráfica de estas tarjetas dedicadas. Por ejemplo, encontramos una muy buena en este completo y ligero portátil de HP, o una de las gráficas más potentes que existen actualmente en este poderoso equipo de Asus que satisfará cualquier tipo de exigencia.

Pantalla: tamaño y resolución

Aquí los aspectos más básicos son el tamaño y la resolución. Podemos buscar portátiles muy compactos, como el Macbook de 13″, o portátiles con pantalla muy grande de hasta 17″. Pero para la mayoría de usos, una pantalla de 14″-15″ suele ser lo más equilibrado entre ligereza y comodidad al trabajar. Hace muchos años que encontramos portátiles con resolución 768p, pero hoy en día deberíamos exigir al menos una resolución FullHD, esto es, 1920×1080 píxeles. Eso nos garantizará una densidad adecuada para ver todos los detalles con nitidez en pantallas rondando las 13-15″

¿Y las pantallas 2K ó 4K? Son el sueño de cualquier fotógrafo, diseñador gráfico o editor de vídeo por la cantidad de detalle que ofrecen. Pero con toda esa resolución, son los portátiles con pantalla más grande los que lo aprovechan, como este potentísimo equipo de MSI que hará que todas las imágenes cobren vida, o por el contrario este Zenbook que, además de incluir pantalla 2K, con su kilo de peso, cumple con nota en el apartado siguiente.

Ligereza y portabilidad

Si para ti prima la portabilidad y el poder llevar tu centro de trabajo contigo a todos lados sin enterarte, lo tuyo son los ultraportátiles. Y no hay nada más ligero y potente que este portátil LG Gram con menos de 1kg de peso,  aunque si eres un diseñador, dibujante o sencillamente te gusta poder tomar notas de manera natural como siempre lo has hecho en tu libreta, sin duda lo tuyo son los tablets con stylus, como el el tablet de referencia de Microsoft, Surface. Además, podemos encontrar portátiles aúnan la función de tablet y portátil gracias a su diseño y pantalla táctil, que además si no tan compactos y ligeros como el Flip de Asus, no supone ningún sacrifico.

Imagen de portada Unsplash @ayahya09

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