Con motivo del estreno de Max Payne y la noticia de la futura película World of Warcraft, se me ha ocurrido repasar brevemente la relación entre cine y videojuegos.

Desde los inicios de la informática doméstica han aparecido una larga variedad de videojuegos extraídos de las películas más taquilleras del momento. Esta relación juego-película ha ido evolucionando y podemos distinguir varias fases bien diferenciadas. Época arcaica.

Todavía guardo en la memoria títulos como Robocop, Cobra o Star Wars, y muchas horas he disfrutado con ellos junto a mi viejo Spectrum 128k. Eran videojuegos arcaicos, aunque visto con perspectiva a día de hoy, alguno superaba a la película en la que estaba basado.

Las limitaciones técnicas se compensaban con imaginación, y un buen dibujo en las carátulas. Por supuesto, la mayoría de las veces, cualquier semejanza con el argumento original era pura coincidencia. Los dibujos animados más que el cine, eran los que inspiraban mayor número de adaptaciones.

Primeros pasos. La llegada de ordenadores más potentes llevó a las productoras de Hollywood a vender los derechos a otras empresas para realizar versiones jugables a los pocos meses del estreno del film. Se empezaba a sacar tajada del negocio con los royalties que generaba la venta de videojuegos ya que la introducción de la informática, sobre todo en USA, iba a pasos agigantados. Salieron títulos muy buenos como Tiburón o las aventuras gráficas de Indiana Jones. Fueron momentos de gloria de LucasArts, empresa desarrolladora de videojuegos, propiedad de George Lucas. Aun hoy en día, sus aventuras gráficas de esta época siguen siendo las mejores.

El videojuego se hace masivo. Llega el boom de las consolas y las máquinas arcade están en su momento álgido. Las empresas de videojuegos que hacía muy poco estaban en pañales, ahora son grandes distribuidoras, sus directivos son jóvenes multimillonarios y comienzan a cotizar en bolsa. Los salones recreativos son muy populares. En nuestro país había por lo menos uno en cada barrio y se convierten en los lugares de reunión de la juventud de aquel entonces. Con los grandes hits del momento, llega lo inesperado: Las primeras películas basadas en la adaptación de un videojuego.

Como no podía ser de otra forma, primero se estrena Super Mario Bros en 1993, con un reparto de lujo, con Bob Hopkings, Dennis Hopper y John Leguizamo. La cinta resulto ser muy ingenua, casi de serie b, con escenarios muy cutres, y a pesar de que el juego era uno de los más vendidos de la historia, la película fue un fracaso en taquilla. Pero lo peor no había llegado.

Un año después se estrena una adaptación del éxito arcade de Capcom, y se llamó Street Fighter, La última batalla. Jean-Claude Van Damme repartía patadas giratorias a diestro y siniestro acompañado en el reparto por Kylie Minogue y Raúl Juliá entre otros actores.

No me importa reconocer que un servidor acudió con tres amigos al estreno en el cine de su ciudad. Esos amigos todavía no me han perdonado, ya que resultó ser un engendro de película. He visto muy pocas superproducciones tan fallidas en absolutamente todos los planos. No me he atrevido a volver a verla, pero en la actualidad el videojuego ha sobrevivido y sigue siendo un éxito de ventas vía SMS. Tanto que ya han amenazado con una secuela de la película para 2009: Street Fighter, the legend of chun li.

Para abrir boca, os enlazo un montaje casero en Youtube con más calidad que la película del mismo nombre. Continuará en la próxima entrada de blog.


Etiquetas: , , , , ,