La industria de los videojuegos ha venido probando distintos métodos para hacer frente a la reducción de su volumen de ventas por causa de la piratería, pero las medidas de seguridad, protecciones y códigos no han servido de nada, de momento, ante las artimañas de los hackers.

Es por esto que muchos distribuidores y desarrolladores han cambiado de táctica, ofertando títulos de manera gratuita o a un precio casi testimonial, lo que no sería noticia si no es por los grandes beneficios que han reportado, superando ampliamente a anteriores campañas más convencionales.

Se trata de un sistema  basado en micropagos, esto es, ingresos de pequeñas cantidades de dinero por obtención de distintos servicios dentro del mundo virtual del videojuego. La forma  de financiación es tan simple como efectiva, existiendo varias modalidades.

La primera de ellas es ofrecer el videojuego completamente gratis en la red, con todas las características disponibles y ofreciendo una plataforma, también gratuita, para el juego online. Podremos jugar de un modo normal sin pagar ni un céntimo, pero si queremos avanzar más fácil o rápida, tendremos a nuestra disposición un amplio mercado online de objetos que nos facilitarán enormemente la tarea, o nos llevarán a conseguir distintas recompensas. Es muy utilizado en títulos de rol online y simuladores de conducción.

Otra modalidad es el lanzamiento de dos versiones distintas para un mismo título. La principal, con total funcionalidad, y una más reducida, enfocada a un jugador online y con características muy reducidas. Si se quiere disponer de mayores opciones, más pantallas o simplemente la posibilidad de jugar offline, el usuario deberá ingresar cierta cantidad, que aunque sea menor que el precio del videojuego completo, la suma del coste de todas las mejoras lo superaría con creces.

Por último, no podemos obviar de otra forma de financiación dentro de los videojuegos, que está dando más de un quebradero de cabeza a los desarrolladores. Se trata de la compra de recursos por dinero real dentro de un mercado basado en un videojuego de Rol Online Masivo. Así, en World of Warcraft es posible la compra por un módico precio de recursos virtuales como oro u otros minerales, con los que posteriormente podremos comerciar para conseguir mejores complementos, armas o armaduras. El problema reside en que se han constituido verdaderas empresas, generalmente chinas,  dedicas a la extracción de esos minerales para venderlos en un mercado alternativo, lo que desnaturaliza la esencia e integridad del videojuego.

En resumen, estas nuevas formas de pago en los videojuegos suponen una nueva perspectiva en la relación de la industria del videojuego con el usuario final, pudiendo dar lugar a un beneficio para ambos, repartiendo el coste mientras se tratan de mantener los beneficios, una fórmula que empieza a ser tendencia.


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