El nuevo sistema operativo de Microsoft en su versión más básica, Windows 7 Starter, no para de sorprender por sus limitaciones. Si bien es cierto que difícilmente lo veremos dentro de nuestras fronteras españolas, no es menos cierto que en los países en vías de desarrollo que se implante como sistema operativo básico de los ordenadores va a ser difícil comprender como sus competidor Linux permite hacer infinidad de tareas más que él con los mismos recursos.

En fin, la historia de siempre pero a una escala inferior de hardware. Tras conocerse la limitación inicial de tres aplicaciones en multitarea, algo bastante peculiar y engorroso, ahora resulta que no se podrá cambiar ni el fondo de pantalla de forma nativa.

Algo a todas luces absurdo y sencillo de implementar, un simple aliciente más en seguir usando windows XP con esos ordenadores de poca potencia o incluso pasarse a Linux bajo una interfaz amigable. Ya era absurdo el concepto de tener más de 6 versiones comerciales a la venta de un sistema operativo, pero aún lo es más que algunas de ellas no alcancen el nivel mínimo exigible de rendimiento, ni Windows 95 llegó a imponer esas limitaciones a pesar de su nefasta gestión de la memoria RAM a largo plazo.

Sinceramente tengo bastante curiosidad en ver esta distribución de Windows aunque finalmente no llegue a España, debe ser algo digno de ver in situ.


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