Hace apenas cuatro días que vio la luz Windows 7, y en ese periodo de tiempo hemos estado testeando una de su versiones más completas, Windows 7 Ultimate Edition 64 bits. El ordenador utilizado a tal efecto ha sido un HP Touchsmart IQ522 con entorno táctil, 4Gigas de Ram, Core 2 Duo a 2 GHZ y 64 bits y disco duro de medio terabyte. Anteriormente era Windows Vista el sistema que incorporaba de serie, de modo que habrá referencias inevitables a la comparativa de funcionamiento entre uno y otro.

Lo primero que llama la atención es la detección e instalación del hardware del equipo. Partimos del concepto de tener un equipo complicado por su configuración más semejante a un portátil de gama alta que a un sobremesa, que es lo que realmente es.

Windows 7 Ultimate detectó todos y cada uno de los dispositvos a excepción de un botón hardware que se usa para acceder al menú táctil específico de HP. En principio no detectó la sintonizadora de televisión que incorpora, pero tras acceder automáticamente a Windows Update descargó los drivers y completó el proceso. El resto de dispositivos no necesitó nada adicional, ni la aceleradora gráfica, ni la tarjeta de sonido, ni las conexiones WiFi o Bluetooth, ni el disco SATA, ni la webcam, etc.

De manera que la prometida increible base de datos de hardware autodetectable es real a ciencia cierta. En cuanto a velocidad de inicio y arranque, podemos decir que en menos de 1 minuto el ordenador se arranca completamente, pero no como Windows Vista que mostraba el escritorio pero no se podía hacer nada con él hasta pasado otro minuto.

En este caso es usable al 100% y el consumo de ram ronda el giga en su arranque nativo y limpio, teniendo en cuenta que es la versión tope de gama es más que escueto en el consumo de recursos. Visualmente tenemos el mismo diseño que con Windows Vista, con trasparencias por todas partes, transiciones y animaciones ultrasuaves y llamativas y con la interfaz Aero, por supuesto.

La barra de inicio cambia algo su funcionalidad (aunque siempre se puede retornar a la barra clásica de XP y Vista), ahora por defecto siempre aparecen agrupadas las ventanas de Explorer, explorador de archivos y reproductor multimedia. Puediendo ver miniaturas de todas las aplicaciones de cada uno de esos grupos con posicionarnos sobre ellas, y a su vez al posicionarnos sobre la miniatura s emuestra la ventana de fondo. Muy cómoda esta nueva barra pero hay que acostumbrarse.

Por lo demás, todas las aplicaciones que se minimicen se comportan igual que en anteriores Windows. Entre los temas de pantalla incoporados, trae uno ambientado en España que cambia temporalmente el fondo con imágenes típicas del país y su esquema de sonido se mueve al son de una guitarrra flamenca. Entre las funcionalidades básicas que incorpora Windows 7 podemos destacar algunas funciones sencillas, pero muy útiles para la gran mayoría.

Tenemos la herramienta Recortes para tomar un trozo de imagen de lo que estemos viendo en pantalla sin tener que recurrir al imprimir pantalla y luego al paint o a programas de pago de terceros. También poseemos una aplicación que deja post-it sobre el escritorio, para hacer anotaciones y que nunca se nos olviden las tareas que tenemos por realizar.

Un panel para la entrada de fórmulas matemáticas dibujadas a mano sobre la pantalla o una lupa para aumentar lo que vemos de forma bastante más intuitiva que en Vista son otras de las curiosas funciones incorporadas de serie. Windows Media Center viene instalado de serie también en esta edición y no ha sufrido muchas renovaciones, permite la grabación de televisión y reproducción de contenidos multimedia almacenados en el ordenador, además de sus conexiones externas tutorizadas como el enlace con XBOX para visualizar en pantalla sus contenidos compartidos en red.

En un próximo futuro daremos constancia de unos detalles más profundos sobre este recién nacido Windows 7, pero de entrada no podemos más que hablar cosas buenas de él.