Microsoft Internet Explorer es el software por el que Microsoft se introdujo en el mundo de las demandas antimonopolio, donde la Unión Europea está resultando un complicado escollo con sus continuas sanciones a Microsoft en este aspecto.

Hoy día se encuentra inmersa en juicios que podrían multar y obligar a la eliminación de la versión de Microsoft Internet Explorer de serie en el nuevo Windows 7, por abuso de posición dominante. Una posición que hace que Internet Explorer esté presente en el 95% de los ordenadores del planeta. La situación podría derivar en que en Europa se distribuyese Windows 7 con Explorer y otros navegadores preinstalados de forma inicial para evitar estas demandas.

Una fórmula algo surrealista pero posible a día de hoy para evitar las acusaciones antimonopolio de la Comunidad Europea. Es de recibo recordar que Microsoft en Europa ya perdío la demanda antimonopolio relacionada con su reproductor multimedia Windos Media Player que no venía preinstalado sino con la opción a ser instalado para evitar resquicios legales semejantes a los que sufre actualmente con su navegador de internet.

La multa en aquel entonces ascendió a 2000 millones de dolares, algo que parece representar una minucia para Microsoft. El problema de Microsoft va más allá, puesto que Microsoft Internet Explorer es el motor de casi todo el sistema operativo aparte de ser un mero navegador.

El explorador de archivos, las sesiones y casi todas las funciones parten de Explorer, de modo que la desinstalación actual que circula en esa versión beta no hace más que eliminar el ejecutable vinculado a la navegación de internet, algo que pretenden que sea suficiente para evitar a la Comisión Europea en su defensa del mercado libre.

Google es la gran sombra que se cierne sobre todas estas demandas, si bien razón no le falta, no es menos cierto que la expansión de su nuevo navegador Chrome, depende muy mucho de medidas como evitar la imposición de navegadores de internet por el uso de un determinado sistema operativo.