La retrocompatibilidad, ese concepto por el que se consigue que lo que funcionaba en un sistema anterior funcione en uno futuro, es un gran handicap en la informática actual. Cada vez es más complicado mantener el compromiso entre evolución natural y ejecución de programas obsoletos.

El caso de Windows es flagrante, desde el paso de Windows 3.11 a Windows 95, el primer gran paso evolutivo de los sitemas operativos gráficos de Microsoft, siempre ha existido al problemática de hacer correr en uno los programas del anterior.

En Windows 7, finalmente se ha optado por virtualizar Windows XP, ejecutándolo de forma local para correr aplicaciones sobre Windows 7. Esta opción de virtualización sólo será accesible desde tres distribuciones de Windows 7 (Professional, Ultimate y Enterprise) y además no vendrá de serie con el mismo, tendrá que ser descargada por internet.

Los requisitos mínimos alcanzan incluso al procesador, al que se le requiere que integre la función de virtualización. Como contrapartida se consigue una integración visual entre las aplicaciones de Windows 7 y XP, más allá de la emulación o no del sistem aoperativo más robusto a día de hoy En resumen, Microsoft se cubre las espaldas asegurando una retrocompatibilidad que Vista predicaba pero no cumplía en muchos y variados casos.

Suponemos por esta filtración que Vista será compatible de forma nativa en Windows 7, ya que el núcleo que comparte sí es el mismo, aunque harto optimizado. Antes de que acabe el año se podrán apreciar las virtudes y defectos del que promete ser el mejor sistema operativo de todos los tiempos.


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