En septiembre de 2007 se votó en Ginebra si el formato de los archivos de Microsoft, el llamado Office Open XML, un formato que aunque está organizado en etiquetas XML sólo es compatible del todo con el software de Microsoft, se consideraba como un estándar internacional por ISO, sin llegar a una conclusión definitiva. Las voces críticas señalan que si ISO acepta Open XML como formato estándar se consolidará el dominio de Microsoft sobre el mercado.

La decisión se ha postergado hasta finales de este mes, cuando se reabrirá el proceso de votación para tomar una medida definitiva, dando a la UE tiempo para aclarar el asunto.

Según informa el Wall Street Journal, en los meses y semanas anteriores a la votación, vendedores y otros aliados de Microsoft se unieron al proceso de estandarización, ayudando a crecer a algunos grupos de presión, como el grupo italiano que incrementó de media docena de miembros hasta 85, por ejemplo. Los reguladores europeos están poniendo en tela de juicio si las acciones de Microsoft fueron legales y Microsoft se defiende alegando que su rival, Internatonal Business Machines, también movilizó a los suyos para vencer en la votación.

Durante mucho tiempo Microsoft ha mantenido en secreto los detalles de su formato, obligando a millones de usuarios a adoptar su software para poder tener acceso a los documentos creados en Office.

Últimamente el gigante informático ha relajado su secretismo introduciendo un nuevo formato, el Open XML, en las versiones más recientes del Office. En principio este formato está abierto (open en inglés), permitiendo modificar y crear nuevos documentos a cualquiera, pero el único estándar para documentos aprobado es el Open Document Format, que está respaldado por IBM, Google y otros rivales de Microsoft. Los oponentes al formato de Microsoft alegan que a pesar de llamarse Open, no se trata de un formato completamente abierto, y sólo el software de Microsoft es totalmente compatible con él.


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