El pasado martes se hizo un “pre-estreno” de Windows 7 y desde entonces se han filtrado bastantes imágenes y videos. En principio visualmente nos trae a la mente los malos recuerdos del rendimiento de Windows Vista, aunque de belleza indiscutible.

De entrada arranca más rápido pero se apaga más lento. De todas maneras siempre he escuchado a Microsoft en la presentación de cada sistema operativo que arrancaba más rápido que el el anterior, y desde el Windows 3.1 mi sensación es que todos tardan lo mismo.

Veremos si a la enésima va la vencida. Representando a Microsoft, Steve Sinofsky presentó en primicia una versión reducida de la beta de Windows 7 corriendo sobre un Asus EEE PC equipado con 1Gb de RAM y procesador Intel Atom de 1’6Ghz. Ocupando no más de unos 500Mb, nos hace pensar que realmente han debido trabajar en Windows 7 para poder hacerlo correr con tan pocos recursos.

De todos modos, el resto de demostraciones se hicieron sobre portátiles de HP con procesadores entre 1’6 y 2’1Ghz y 1Gb de RAM, aunque con una instalación de 10Gb, de manera que hay bastantes esperanzas de no necesitar un ordenador nuevo para probar las excelencias de Windows 7, como ha venido siendo habitual hasta ahora por parte de Microsoft.

A primeros del año que viene se distribuirá una beta de cara a los usuarios aficionados a los pantallazos azules “made in Bill Gates”. En ella se podrá verificar si algunas de las promesas iniciales son ciertas y comprobar de primera mano las sensaciones que transmite. Windows intenta reformarse, démosle otra oportunidad más, qué remedio nos queda.


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