El mundo informático asiste al renacimiento de Windows, el sistema operativo que marcará los años venideros primero en los ordenadores portátiles y de sobremesa, y en un futuro no muy lejano en las plataformas móviles bajo la marca Windows Phones que Microsoft ha patentado. Windows 7 retomará la esencia de rendimiento y velocidad de XP manteniendo el núcleo de Vista y una interfaz aún más vistosa.

Todo son halagos en este compás de espera hasta su salida, pero también se filtran otros detalles que relatamos a continuación. Por una parte, parece que la evolución desde un sistema Windows Vista hacia Windows 7 puede hacerse no apta para impacientes. Resulta que si se realiza una instalación no limpia de Windows 7 a partir de Vista (o sea, manteniendo todos nuestros archivos personales e intalar Windows 7) se ha comprobado que puede llegar a durar unas 21 horas el proceso de actualización.

Algo por un lado desesperante y por otro peligroso ante cortes del suministro eléctrico en ese periodo de tiempo. Esa instalación se hizo en un ordenador con 650 GB de disco duro repletos de información y con unas 40 aplicaciones instaladas, algo no muy lejano a la realidad de muchos ordenadores. De todos modos en general y de media parece que de una a dos horas de instalación será lo más habitual.

Y para colmo de males, el legendario pantallazo azul de Windows provocado por ataques remotos de usuarios malintencionados, parece volver a la palestra. El investigador Lauren Gaffie ha conseguido reproducir este famoso bug de ediciones anteriores en Windows 7, algo que ha provocado la intranquilidad de sus seguidores y el alboroto de sus detractores.

Lo que es evidente es que los Service Pack de Windows no tardarán en acompañar a Windows 7 también. Sólo quedan 16 días…