Desde tiempos ancestrales, la principal preocupación y temor de todo usuario que se introduce en el mundo de la informática es el oscuro universo de los virus. Esos gusanos de difícil comprensión que viajan adheridos a todo archivo que se precie en muchas d elas redes de intercambio y programas de mensajería. Como toda evolución, puedo que esos virus, troyanos y sspyware pasen a un segundo plano para los hackers más avanzados.

Resulta que lo último para intentar descifrar claves de usuario, contraseñas y coordenadas está bastante lejano de los complejos algoritmos de inteligencia artificial o de fuerza bruta, ahora se pueden leer las pulsaciones de teclado desde la propia toma de corriente del hogar al que conectamos el ordenador. Al realizar la acción de teclear se emiten unas variaciones de tensión y corriente que se reflejan más allá del simple conector del ordenador (USB, PS2), pudiendo detectarse el patrón de tecleado desde unos 15 metros en torno a la toma de corriente a la que se conecta el ordenador.

De esta manera se pueden localizar fácilmente en base a algortimos d ecomportamiento y seegún los niveles analizados, cuáles son exactamente las teclas que se están pulsando en el teclado. Incluso en el caso de tener un teclado radiofrecuencia, sería aún más fácil debido a que la radiofrecuencia es una banda libre de legislación salvo por los niveles de potencia a emplear, y es “fácil” de decodificar si se consiguen evitar las interferencias circundantes.

Parece que el sistema más seguro actualmente de conexión de ratones y teclados es el bluetooth, que se impondrá como estándar de estos accesorios en un futuro no muy lejano. ¿Para cuando un anti-hackers de teclados?


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