Comprar un nuevo televisor puede ser una pequeña aventura. Como hemos mencionado en ocasiones anteriores, el consumidor de a pie tiene que buscar el modelo que mejor se adapta a sus necesidades orientándose en un jardín de siglas y tecnologías incomprensibles. VRR, UHD, HDCP… Todo un diccionario de términos que no siempre están del todo claros.

Recientemente se ha sumado un nuevo término a la colección que debemos tener muy en cuenta: QLED TV. Presente en la gama de Samsung, es utilizada en sus televisores de más altas prestaciones y fidelidad visual, denotando la presencia de pantallas con características visuales mejoradas mediante la introducción de Quantum dots con recubrimiento metálico. ¿Pero cómo funciona exactamente eso del QLED TV? Ahí es donde queríamos llegar.

¿Qué es un Quantum dot?

Explicado de forma muy simple, un Quantum dot o punto cuántico es una partícula de dimensiones tan absolutamente diminutas que sus propiedades electrónicas son diferentes de otras mayores. Son tan pequeñas, de hecho, que a efectos prácticos se podrían considerar bidimensionales y poseen lo que los físicos denominan como espectro discreto de energía cuantizada.

Dicho de forma aún más sencilla, y ciñéndonos a la tecnología de los televisores, estas motas a escala nanoscópica tienen la peculiaridad de que emiten su propia luz de color cuando son iluminadas por una fuente externa como una lámpara LED. En función de los materiales y el tamaño, un Quantum dot brillará con uno u otro color.

como funciona QLED

Aunque la tecnología Quantum dot solo ha comenzado a ser explorada por Samsung para sus televisores más punteros a través de la línea QLED TV, sus raíces científicas son considerablemente más antiguas. Fueron descubiertas en 1981 por científicos rusos, y desde entonces la industria ha estado buscándoles todo tipo de usos potencialmente revolucionarios. Los televisores QLED son posiblemente su primer derivado comercial al alcance del consumidor.

La producción de estas partículas requiere el uso de instalaciones sumamente controladas y precisas, por lo que su uso está todavía limitada a un reducido número de empresas muy implicadas en dicha tecnología. De hecho Samsung ha sido el primer fabricante en aplicar a estos puntos cuánticos un recubrimiento metálico, lo que les dota de mayor estabilidad, por lo que los Quantum dots no se deterioran con el paso del tiempo como sucede con las pantallas de panel orgánico.

¿Cómo utiliza Samsung los Quantum dots?

La gama QLED TV de Samsung utiliza los Quantum dot en una de las capas del panel de imagen para generar luz y colores mucho más puros. Básicamente, una pantalla de TV moderna está compuesta por numerosas capas: las exteriores con la función de proteger el panel y en ocasiones de eliminar reflejos, un panel de cristal líquido que contiene los subpíxeles, uno o varios filtros polarizadores, un difusor que ayuda a difuminar el brillo por toda la pantalla y una serie de lámparas LED que le permiten emitir su propia luz.

Ahora, con la tecnología QLED TV, a este sándwich de tecnología se suma una capa de Quantum dots. Aprovechando que cada una de estas partículas es capaz de emitir un color determinado según su tamaño y con un alto brillo, Samsung las usa para ampliar el espectro de color y mejorar la luminosidad y el contraste a través de ese comportamiento tan peculiar que señalábamos antes.

Los Quantum dots de las QLED TV de Samsung son capaces de emitir una potente luz roja, verde y azul muy puras cuando incide sobre ellos la luz del sistema de retroiluminación del televisor. Estos colores primarios (RGB) tan puros no sólo pueden crear imágenes con un color sorprendente, además el color de los Quantum dots no se degrada al subir el brillo de la imagen como ocurre en cualquier otra tecnología.

La calidad visual de la pantalla no disminuye. Al contrario, la combinación Quantum dots/LED de los QLED hacen que sean singularmente brillantes, manteniendo su color en cualquier condición y proporcionando una fidelidad cromática superior a la de otras tecnologías. Aquí es donde llegamos a otro aspecto clave de la tecnología QLED TV: el volumen de color.

¿Qué es eso del volumen de color?

No solo el sonido tiene volumen. También el color puede cuantificarse usando este concepto. Concretamente, el conocido como volumen de color describe la expresión del color, factor en el que intervienen el espectro de color y el nivel de brillo. ¿Confundido? Vamos a tratar de simplificarlo aún más.

El espectro de color describe básicamente el número de colores que puede mostrar una pantalla. Si tienes un televisor LCD viejo, seguramente te habrás dado cuenta de que en ocasiones la imagen presenta un cierto bandeado en las transiciones. Esto es así porque su espectro de color es relativamente bajo. No puede mostrar muchos colores en pantalla.

Los QLED TV de Samsung, por contra, cuentan con procesamiento de 10 bits, lo que permite trabajar con 68.000 millones de colores independientes. Esto implica una suavidad superlativa y una mayor fidelidad cromática para plasmar imágenes mucho más realistas.

Algunos televisores LCD convencionales poseen paneles con una buena definición de color, pero su calidad de imagen se degrada al subir el brillo del televisor. El resultado es un HDR pobre y colores lavados. Los QLED TV de Samsung no se ven afectados por este problema, ya que son los únicos del mercado certificados por la VDE por su capacidad de reproducir el 100% del volumen de color, puesto que como decíamos anteriormente, los Quantum dots emiten su propia luz de color al ser iluminados.

Para que nos entendamos, los colores de una 55Q7FN no “destiñen” al subir el brillo, sino que se mantienen constantes incluso al alcanzar cotas tan altas como unos casi deslumbrantes 2.000 nits. Por esto decimos que pueden brindar el 100% del volumen de color; son capaces de reproducir todos los colores permitidos por el televisor independientemente del nivel de brillo utilizado.

¿Qué otras tecnologías de la imagen utiliza un Samsung QLED TV?

Pero explotar las cualidades de los Quantum dots no es algo sencillo. Como hemos dicho antes, la actividad de estas partículas se regula de forma muy focalizada, de forma que es necesario un gran despliegue tecnológico para sacarles el máximo partido. La gama Samsung QLED TV hace uso por tanto de tecnologías avanzadas que afectan tanto al procesamiento de los contenidos reproducidos como al funcionamiento de la propia pantalla.

Puesto que el coloreado de los Quantum dots depende de la forma en la que incide la luz del sistema de retroiluminación de la tele, los QLED TV cuentan con un elevado número de lámparas LED dispuestas en múltiples zonas del televisor. De esta forma se consigue lo que Samsung describe como Direct Full Array, una rejilla de lámparas LED que ajusta el brillo de cada punto.

El uso de un sistema de iluminación LED en rejilla tiene otros beneficios. Otros televisores cuentan con lámparas LED periféricas, que se instalan en los marcos de la pantalla y dependen de un elemento reflector para distribuir su luz por toda la superficie. El resultado suele ser imágenes mal iluminadas y con fugas de luz en los laterales, algo especialmente visible cuando el cuarto está a oscuras.

Utilizar múltiples lámparas LED como medio de retroiluminación permite difuminar la luz de forma mucho más homogénea. A esto se añade la capacidad de modificar el brillo de secciones concretas del televisor con precisión para plasmar contenidos HDR, que se caracterizan por poder modificar los valores de la imagen de forma dinámica. Unido a la tecnología Ultra Black Elite, este sistema de retroiluminación hace posible generar imágenes sumamente oscuras y repletas de matices sin verse afectado por las limitaciones de las pantallas orgánicas.

Por último, y puesto que no todos los contenidos que vamos a ver a diario están disponibles en UHD y con HDR, Samsung ha incorporado la tecnología Q Engine. Este chip de gran potencia se encarga de tomar imágenes en HD o Full HD y elevarlas a la máxima resolución para brindar una mayor calidad visual, evitando pixelar la imagen mediante avanzadas técnicas de posprocesado.

La tecnología Q Engine garantiza una imagen bien definida y con los colores más precisos, de forma que leer el número de un dorsal o distinguir un fuera de juego nunca será un problema aunque la emisión original no esté disponible en UHD. Algo a tener en cuenta si estamos valorando la compra de un nuevo televisor en base al calendario deportivo.

Samsung QE55Q7FN (55 pulgadas)

El Samsung QE55Q7FN puede considerarse uno de los modelos más asequibles de la nueva familia QLED TV 2018. Con un total de 55 pulgadas y un precio rebajado a 1.899 euros, demuestra que disfrutar de un televisor con los últimos avances en materia de imagen no tiene por qué costar una fortuna. Capaz de llegar a los HDR 1500, por sus dimensiones quedará igual de bien en un mueble que sobre la pared, aprovechando su sistema de montaje No Gap que apenas deja holgura con la pared.


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Samsung QE65Q7FN (65 pulgadas)

El Samsung QE65Q7FN es el modelo intermedio dentro de la gama Q7. Con un tamaño de 65 pulgadas y un precio de 2.899 euros, se configura como una opción adecuada para los consumidores más exigentes. Capaz de llegar a los HDR 1500, por sus dimensiones quedará igual de bien en un mueble que sobre la pared, aprovechando su sistema de montaje No Gap que apenas deja holgura con la pared.


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Samsung QE75Q7FN (75 pulgadas)

El Samsung QE75Q7FN es el modelo más grande de la familia Q7. Con un tamaño de 75 pulgadas y un precio rebajado a 3.999 euros, se configura como un televisor de grandes dimensiones para cinéfilos y seriéfilos con un salón a juego. Capaz de llegar a HDR 1500, resulta la opción más adecuada para hogares con estancias cavernosas e instalaciones en residencias tipo loft, donde se podrá integrar más fácilmente con la decoración.


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Imágenes | Samsung, Argonne National Laboratory.

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